Este jueves, un remisero de 38 años se entregó a la Justicia luego de que el principal acusado del crimen de una jubilada de 73 años lo señalara como la persona que en 2020 lo ayudó a deshacerse del cadáver de la mujer a cambio de la entrega de un departamento.

El lunes último, en el marco de la investigación por el asesinato de María Isabel Ruglio de 73 años ocurrido en febrero de 2020, el principal acusado del homicidio, Marcelo Alberto Fernández  declaró que un amigo que trabaja de remisero lo ayudó  a deshacerse del cadáver a cambio de que le entregara un departamento que estaba a la venta.

A partir de esa declaración, el fiscal a cargo de la investigación, Adrián Spelta, ordenó la localización del presunto cómplice, identificado como Ricardo Alberto M. (38), quien se entregó y será imputado en una audiencia prevista para el lunes próximo.

Según la declaración del imputado que está preso desde marzo de 2020 al igual que su pareja, Josefa Ficharte Carrasco (58), el remisero fue quien se encargó de descuartizar el cadáver de la mujer y arrojar las partes en bolsas de consorcio en el arroyo Saladillo, ubicado en la zona sur de Rosario.

En esa misma declaración, Fernández dijo que su pareja no se encontraba en el momento que él cometió el asesinato en la casa que ambos le alquilaban a la víctima. Según relató , ese día estaba ebrio y discutió con la jubilada: "Yo la agarré del cuello y se me fue la mano", dijo. Alegó que "no tuvo la intención" de matarla y que en principio pensó que estaba desmayada.

 Fernández dijo que llegó a la vivienda, y un remisero amigo suyo quien al ver que las luces de la casa estaban prendidas frenó y se encontró con la escena. "Yo me deshago del cuerpo", le habría dicho su amigo y le pidió a cambio un departamento que Fernández había puesto a la venta.

Una de las partes desmembradas -un brazo- fue hallada por unos pescadores y a lo largo de 72 horas los peritos y expertos que participaron en los rastrillajes pudieron encontrar otras seis partes hasta completar un cuerpo de mujer.

El cadáver permaneció sin identificar hasta el 4 de marzo de 2020, cuando una prima de Ruglio se comunicó con la policía desde la ciudad de Santa Fe y expresó sus temores de que el cuerpo fuera el de la jubilada. Ese mismo día, la pareja que convivía con la víctima fue detenida, acusada como coautora de un homicidio por "codicia" que tenía como fin quedarse con la vivienda de la jubilada y pesa sobre ambos un pedido de presión perpetua.

A partir de la declaración de Fernández y tras la audiencia a la que será sometido el remisero, los fiscales analizarán las calificaciones en una causa que se encamina hacia el juicio oral, adelantaron a Télam las fuentes consultadas.