PUERTO DESEADO (ADNSUR) - El 20 de febrero de 2020, María Alcoba de Subelza viajó desde Rosario de La frontera (Salta) hasta Puerto Deseado con Santino, su nene de cuatro años. Hacía varios meses que no veía a uno de sus hijos mayores, que vive en esa localidad de Santa Cruz.

Durante su estadía junto a su familia, María y su hijo decidieron tomar un paseo por la costa, en la zona de la Cueva de los Leones, como solía hacerlo en otras oportunidades. Sin embargo, ese día fue atacada por dos sujetos, un hombre de 35 años y un adolescente de 16, que tiraron por un acantilado a un pequeño de 4 años luego de violarla y golpearla salvajemente.

Ambos hombres violaron a la mujer y mataron a su hijo Santino, con la intención de no dejar testigos.  El estudio practicado sobre el cuerpo del menor confirmó que el chico perdió la vida por una hemorragia interna producto de politraumatismos de cráneo realizado con un elemento contundente que causó la muerte.

 

 

Cecilia Oyarzo (57), la primera vecina en auxiliar a María, recuerda aquella tarde en donde estaba realizando tareas de limpieza con su esposo, Alberto Fuentealba (72). “Llegó descalza y bañada en sangre. El susto fue tremendo”, expresó a La Opinión.

Pese a la gran herida en la cabeza -le hicieron más de 40 puntos- y al shock, “nos pidió auxilio. Nos dijo que la violaron y que se habían llevado a su hijo. Nos pedía que la dejáramos y lo buscáramos a él”, rememoró.

Allí quedó internada hasta el martes 25, día en que, con su hijo en un cajón y acompañada de su familia, regresó a su ciudad natal en Salta. El 27, una multitud participó de la misa en la iglesia del pueblo.

 

 

El pasado 15 de enero fue el cumpleaños de Santino. Hubiera cumplido cinco años. Fechas dolorosas si las hay. María continúa con tratamiento psiquiátrico. “Hasta el día de hoy toma calmantes, sí o sí, media pastilla por día”, cuenta David, su hijo mayor, señalando que “cuando le gana la emoción, se toma la otra mitad...”.

“Es lo que más le duele, no hay día que no lo llore”, agregó quien junto a Franco y Daniela -sus otros dos hijos- y Celso, su esposo, apoyan día a día para aliviar el sentimiento de tristeza que dejó marcado para siempre la pérdida de Santino.

En medio del dolor reciente, y en busca de Justicia, el detenido por el aberrante hecho Omar Alvarado se quitó la vida en la cárcel el 20 de marzo de 2020. Sufría de esquizofrenia y según detallaron fuentes policiales, el asesino de 33 años y oriundo de Comodoro Rivadavia, se suicidó en su celda y fue encontrado por personal policial en medio de una requisa.

 

 

 

Por su parte, el menor de 16 años detenido confesó ante el juez Oldemar Villa, y relató: “Me pidió una piedra y se la alcancé”, dijo respecto del cómplice con el que actuó en el horrendo hecho, con la intención de despegarse de la autoría material del crimen.

También le dijo al juez que al cuerpo del chico “lo dejaron cerquita del agua” para que se lo lleve la marea. La declaración del menor coincidió con la del padre del detenido, Julio Maldonado, quien admitió que su hijo presenció todo, pero no participó y que “se quedó ahí porque lo amenazaron”.