Un incendio en una casa del barrio Abel Amaya durante el jueves a la madrugada causó momentos de tensión, una mujer, su hija de 18 años y su nieta de 3 años quedaron atrapadas en un balcón del segundo piso cuando el fuego se desató en la planta baja. El rápido accionar de la policía logró ponerlas a salvo.

Los policías de la Comisaría Quinta, Jeremías Antieco, Gabriel Gandola y Luis Guenchur,  fueron los primeros en llegar al domicilio ubicado en calle 472.

"Visualizamos una gran cortina de humo saliendo de arriba y las mujeres que gritaban pidiendo auxilio arriba; una de las señoras tenía en brazos a una menor” relató Antieco, e inmediatamente pidieron una escalera a los vecinos.

Gabriel Gandola explicó que “cuando subimos las dos mujeres estaban shockeadas por el humo, entonces intentamos correr una reja del balcón y pudimos abrirla y sacarlas, primero a la nena y después a las dos mujeres con la última fuerza que nos quedaba porque había mucho humo y era imposible respirar arriba, fue desesperante".

La escalera utilizada por los policías para rescatar a las dos mujeres y a la nena. Foto: Archivo
La escalera utilizada por los policías para rescatar a las dos mujeres y a la nena. Foto: Archivo

 "Se hizo lo primero que se podía hacer, intentar bajar a las personas que gracias a Dios están bien. Uno no sabe cómo reaccionar pero hicimos todo a nuestro alcance” expresó.

En tanto, el cabo primero Luis Guenchur afirmó a Diario Crónica que se trató un importante rescate porque  desde el suelo hasta el balcón era de unos cuatro metros y a partir del uso de escalera pudieron salvar a las mujeres.

La familia fue rescatada por policías. Foto. archivo
La familia fue rescatada por policías. Foto. archivo

“La parte de abajo estaba toda quemada, lo que es el lavadero, baño, una parte tipo depósito; arriba no se quemó pero el humo subía por la escalera y se distribuyó por las piezas donde estaban durmiendo” manifestó.

Finalmente, recordó que  “en un momento atinaban a tirar a la nena para que la atrapáramos porque era mucho el humo y estaban desesperadas porque les faltaba el oxígeno, pero por suerte llegamos rápido y bajamos a todos; incluso a dos perros chicos que estaban arriba y abajo había otros cuatro que pudieron esconderse debajo de la escalera y no sufrieron daños, cuando abrimos la ventana salieron".