CALETA OLIVIA - Matías González tiene 24 años y dos hijos: un nena de 2 años y una beba de un año, y comparte la vivienda con su pareja, sus hermanos y la madre. El lunes cerca de la medianoche pidieron delivery de comida, pero antes llegaron dos ladrones encapuchados que le robaron todos sus ahorros. 

De su casa le sustrajeron 30 mil pesos que el joven había ganado en “changas” y estaba ahorrando para pagar las cuentas. También se llevaron dos celulares: el de él y el de su hermano. El joven damnificado cree que alguien lo entregó, ya que no se llevaron ningún otro elemento de valor.

La familia había pedido que le llevaran comida a su domicilio, por eso cuando Matías escuchó que había gente afuera de su casa, salió a recibirlos, pensando que le llevaban el pedido. Pero en vez de la comida, eran dos delincuentes con armas de fuego que le dieron un culatazo en la cabeza y lo obligaron a entrar en su casa.

“Mientras uno me apuntaba con el arma, el otro revolvía buscando la plata", relató el joven en diálogo con La Opinión Zona Norte. "Los dos estaban empastillados, re pasados, y nos decían que estemos tranquilos porque podía pasar cualquier cosa”, agregó. 

En el momento que los delincuentes, “de entre 18 a 20 años, flacos, uno petiso y el otro alto”, estaban adentro de la casa, el delivery real de comidas llegó y se estacionó afuera, el chofer del remis llamó por teléfono a Matías y uno de los ladrones atendió: “Le dijo al que llevó la comida que se fuera porque ya había perdido el apetito”.

“Cuando escucharon el auto, se asustaron y me preguntaron quién era, les expliqué que había pedido para comer, que no era nadie y ellos debatían si iban a encañonar al chofer o no”.

Además de los dos ladrones, había un tercero que estaba esperando en la esquina, en el vehículo en que huyeron. “Estaba oscuro y no pude ver la patente ni el color del vehículo, no podía perseguirlos porque estaba mi familia”, contó. Matías dijo a LOZN que “por suerte” a sus familiares no les hicieron nada, solamente a él, que le dieron un segundo culatazo dentro de la vivienda.

“Fue todo rápido, entre 5 y 10 minutos, después fui a la comisaría y me llevaron al hospital, me tienen que hacer curaciones, pero no quiero dejar a mi pareja y a mis hijos solos”, mencionó. También contó que la Policía fue a su casa y el personal de la División de Investigaciones tomó huellas.

Matías logró recaudar esa suma de dinero con su trabajo en cooperativas y en “changas”. Y los 30 mil pesos eran para irse a alquilar con su pareja y sus hijos y comprar algunos muebles. “La plata la tenía encima porque no pensé que me iban a robar”.

Siente que lo entregaron, aunque dijo que por ahora no tiene ni idea quién fue, pero presiente que fue así, ya que no robaron nada más que la plata y dos celulares que estaban a mano. “De algún lado les tiraron la data que yo tenía la plata acá”.

Sus vecinos no tienen cámaras de vigilancia. Al frente de la casa está el CIJ del barrio 3 de Febrero, pero en ese momento no había guardia de seguridad y el edificio tampoco tiene cámaras. Hay dos vecinos que tienen, pero no llegan a su vivienda