Como si la causa conocida como “La Manada” de Chubut no generara ya de por sí un escándalo de niveles internacionales, y tras conocerse el fallo que absolvió a los únicos tres acusados en el juicio oral, ahora surgió un nuevo hecho que suma más ribetes asombrosos: el fiscal de la causa, Fernando Rivarola, denunció penalmente a diferentes actores del Poder Judicial que accedieron a presenciar de manera virtual la audiencia de debate que se había declarado “secreta”.

Este dato confirmado a ADNSUR por varias fuentes de la justicia, indica que el fiscal llevó el planteo al procurador general Jorge Miquelarena, quien elevó las actuaciones al Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia. Lo que sospecharía Rivarola es que estos miembros del sistema judicial –una funcionaria de la fiscalía de Trelew, un integrante de prensa del equipo de Puerto Madryn, un defensor público y un empleado de la Defensoría- podrían haber “filtrado” datos que atentaron contra su trabajo, respecto a lo que se estaba ventilando en el debate oral del juicio.

Para entender esto hay que aclarar que, en el inicio del juicio oral, el tribunal accedió al pedido en conjunto de los abogados defensores y los fiscales para que todo lo que allí ocurría fuera ultra secreto, algo inédito incluso en casos de este tipo, de delitos contra la integridad sexual, según dijeron otros fiscales a esta agencia.

Ante juicios de este tenor, lo que generalmente se trata de resguardar son los datos de la víctima, pero no el accionar de las partes, ya que ahora, una vez que se conoció el veredicto, no se puede saber –por ejemplo- cuál fue el trabajo concreto y la presentación de las pruebas que realizó la fiscalía.

Sin embargo, en el inicio del debate el tribunal accedió a que nada de lo que ocurriera en cada una de las audiencias pudiera difundirse hacia el exterior. Lo que ocurrió fue que el área de Informática del Superior Tribunal de Justicia olvidó “bloquear” el acceso al programa que permite a todos los actores del sistema judicial acceder a través de una clave para seguir lo que ocurre en cada causa.

Los denunciados no sabían en el momento de ingresar que estaba prohibido, nadie se los había explicado y el sistema seguía abierto. Pero una vez que esto se supo, Rivarola puso el grito en el cielo y sospecha que alguien metió una “mano negra” que pudo haber ayudado a la estrategia de la defensa, y por eso avanzó con la denuncia de “violación de secreto”.

Ahora se generó una “caza de brujas” dentro de la justicia, y será la fiscalía de Comodoro Rivadavia la que deba determinar si avanza en una acusación concreta contra sus mismos pares, por entender que pudieron haber cometido un delito. Otro escándalo que rodea a una causa muy polémica.

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