Gabriela Daiana Juárez murió luego de recibir un balazo en la cabeza. Ocurrió en la localidad de Banda del Río Salí de Tucumán, y acusan a su pareja del femicidio. 

En medio de una serie de pericias por el crimen, el cuerpo de la joven de 23 años fue trasladado a la morgue para la  autopsia y los forenses descubrieron que estaba embarazada, pero ella todavía no lo sabía cuando fue asesinada.

Los otros dos hijos de la mujer, ambos menores de edad, fueron testigos del momento del crimen. Uno de ellos, el nene de 3 años, fue el pretexto que encontró su padre para despegarse del crimen de su esposa. “Yo no fui, a la criatura se le escapó el disparo”, alcanzó a decir al momento de su detención Brian Yoel Ignacio, haciendo referencia al pequeño hijo que tenían en común con la víctima.

El argumento de Ignacio llevó a que la Unidad Fiscal de Homicidios II además de arrestarlo diera intervención a la Defensoría de Menores, para buscar restos de pólvora en las manos de los menores, a quienes se los interrogará además en Cámara Gesell.

En este marco, familiares y vecinos de Gabriela contaron era víctima de violencia de género y que, incluso, aseguraron haberlos escuchado pelear antes de escuchar el disparo fatal, señaló TN. Natalí Zelaya, tía de la víctima, dijo que "Hasta con sus armas la golpeaba, varias veces le gatilló antes de esto, se hacía el pesado con las armas. Nosotros le decíamos que lo deje, pero ella no nos escuchaba”, aseguró.

Por otra parte, la mujer se refirió a la declaración de Ignacio ante los policías y remarcó que el nene no tiene la fuerza necesaria para manipular el pistolón. Y subrayó: “Él fue el que vino y le disparó en la sien mientras Gabriela estaba acostada”.

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