COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Mucho se habla sobre la dilación de los tiempos de la Justicia, los años que pueden llevar los procesos judiciales, la demora en las resoluciones que no es -ni más ni menos- que las partes involucradas obtengan una solución a los problemas que los llevaron a litigar. Y si hay un lugar donde el paso del "reloj procesal" y el de la gente muestra un desfasaje mayor, es en los juzgados de Familia.

Entre la falta de recursos y la burocracia, hay casos que se resuelven tras largos meses de proceso; meses que se hacen eternos para los niños y los padres involucrados.

En Comodoro, los Juzgados de Familia rebalsan de expedientes, que se amontonan incluso en el suelo. Sin personal suficiente, lo que para la Justicia es un plazo procesal para muchos chicos significan largos días sin ver a uno de sus padres. O a ambos.

Si la situación es compleja, los plazos que hay que respetar y cumplir pueden extendense cuando alguna de las padres incumple una cita, o presenta algún recurso. Y eso deja al otro padre sumido en la desesperación.

Uno de los casos que podría ejemplificar esta situación se tramita dentro del Juzgado de Familia Nº2, a cargo de la jueza Diana Kazaquevich. Según reseña Vía Comodoro, el caso lleva 7 meses sin solución definitiva.

“Muchas veces nos encontramos con casos donde los padres no se ponen de acuerdo y allí surgen problemas. No acuden a las citas, no respetan las visitas acordadas, piden nuevas fechas, se presentan denuncias cruzadas", explica la jueza. A esto se suman la cantidad de personas que intervienen en cada caso, como equipos psicológicos propios, de privados, médicos, de organismos de protección de derechos, y demás.

La "Justicia lenta" parece serlo un poco más cuando los temas son sensibles, involucran menores, y no pueden tomarse decisiones a la ligera. Entonces, burocracia que permite el sistema termina siendo injusta para una de las partes.

CARTA DE UNA MADRE QUE NO PUEDE VER A SU HIJO

Hace 7 meses que L. (por razones legales no se identifica con el nombre) no puede estar con su hijo.  Aunque desde una de las partes argumentan que no hay razones válidas, así lo determinó la Justicia. A pesar de que concurre a cada una de las citas, la dilación de los procesos judiciales postergan el anhelo de volver a abrazar a su hijo. Esta es la carta abierta que esa madre escribió:

“Hace 7 meses vivo la situación más desesperante y triste de mi vida. No puedo ver a mi hijo de 11 años por la falta de actuación de la Justicia. No alcanza ninguna palabra que pueda describir lo que siento. La persona más importante de mi vida ya no vive conmigo. No puedo mirarlo a los ojos para decirle ´buen día´, no puedo planificar los días como lo hacíamos juntos, no puedo participar de sus tareas de escuela y no puedo cerrar mis ojos todas las noches con la felicidad que da cerrarlos habiendo mirado por última vez a la persona de tu vida”.

Nadie piensa que puede quedar inmerso en un litigio judicial hasta que le ocurre. La situación conflictiva que atravieso con el progenitor de mi hijo me hizo conocer en carne propia lo que tantas veces se dice de la Justicia y vos crees que no es verdad".

"Hace 7 meses la Justicia demora el próximo abrazo con mi hijo. Hace 7 meses la Justicia no da señales claras de algún trabajo que pueda hacerse para generar la revinculación con mi hijo. Hace 7 meses la Justicia no ha garantizado el cumplimiento del régimen de visitas, robándome de este modo la oportunidad de compartir con la persona más importante de mi vida el tiempo que nadie devuelve”.

Los tiempos de los niños no son los tiempos de la justicia; los tiempos de las familias, no son los tiempos de la justicia. La justicia no puede haber definido por mí estar sumergida en esta tremenda angustia que no tiene fin porque no hay plazos. Mi expediente sigue engordándose con más y más presentaciones que parecen no tener quien las lea. Por momentos siento que hay cómplices allí colaborando con la manipulación psicológica de la persona que me alejó de mi hijo y profesionales que hacen de este tema una industria y muy lejos están de velar por los derechos de mi hijo y mi familia”.

“Hoy, y con todo el dolor del mundo por la enorme decepción que siento por verme desprotegida en el marco de un litigio judicial, siento que la justicia es machista. Inicié cada uno de los caminos sugeridos por mi representante legal, respondí y me presenté por cada vez que me fue solicitada; soy una buena mamá, amo a mi hijo, lo extraño. Quedé chica al costado de un sistema enorme que tiene mucho poder pero absolutamente nada de empatía. La demora de la Justicia es el tiempo que me falta para el próximo abrazo con mi hijo. Sabrá decirme quien lea cúanto tiempo es justo que yo deba esperar por ese abrazo”.

Fuente: Vía Comodoro