SANTA CRUZ (ADNSUR) - Los alegatos del juicio por el asesinato de la joven trans Marcela Chocobar, ocurrido en septiembre de 2015, se conocerán el próximo jueves, según adelantaron fuentes de la Cámara Oral Penal 2 de Río Gallegos.

Las audiencias del juicio oral, que se reiniciaron ayer lunes, pasaron a un cuarto intermedio hasta este 6 de junio, a las 9 de la mañana, para escuchar las conclusiones de un nuevo peritaje y el comienzo de los alegatos.

El fiscal Iván Saldivia confió a Télam que "es posible que pidamos cadena perpetua" para los dos acusados.

El Instituto Nacional de las Mujeres (Inam) hizo una presentación para que los jueces consideren la figura de "transfemicidio" y "crimen de odio", luego de que al tercer día de juicio, merced al informe psicológico de los imputados, se cambiara la carátula de la causa de "homicidio simple" a "agravado".

El presidente del tribunal judicial informó que ese pedido se considerará "al momento de la sentencia". Las hermanas de la víctima expresaron a Télam de "que no hay dudas de que fue un crimen de odio" y por eso siguen atentamente todas las instancias del juicio.

Como en las jornadas anteriores, integrantes de la Mesa de Mujeres siguen acompañando a las hermanas Chocobar y, luego de la participación en la concentración y movilización por el Ni Una Menos, aseguraron que "continuaremos acompañando a la familia de Marcela el próximo jueves cuando se reinicie el proceso".

Una alta fuente judicial había anticipado a Telam que esta semana "vamos a conocer nuevas pericias y la nueva instrucción que se está realizando".

El cambio de carátula obedeció a que "aparecieron nuevas pruebas" al conocerse el resultado de las pericias siquiátricas y sicológicas a los dos hombres más comprometidos, Oscar Biott y Ángel Azzollini, referidas a características impulsivas, de contención de la agresividad, de no empatía y de rechazo o no aceptación de la condición sexual de Marcela.

Aparentemente, los acusados desconocían que la joven -de 26 años- que subieron en auto a la salida de un boliche en septiembre de 2016 era travesti. 

La cabeza de la joven fue encontrada una semana después de su desaparición en el barrio San Benito de esta capital y desde entonces no se pudo hallar el resto del cuerpo.

La búsqueda del último celular de Marcela fue ordenada casi cuatro años después del asesinato en la Laguna Ortíz de esta capital. Los policías encontraron uno pero las hermanas no lo reconocieron como el de la joven desaparecida.

Varias testimoniales se tomaron por videoconferencia, también el informe del médico forense; y el último testimonio de la víspera, luego del resultado de las últimas pericias sicológicas, fue el de Azzolini, quien en principio declaró que Biott le había confesado que "mató a la chica" y en varias partes de su declaración dijo no recordar, como consecuencia del efecto de las drogas.

Integrantes de la familia confiaron a Télam que al principio "no se quiso investigar como corresponde" y que eso ocurrió "porque hay mucha gente de poder metida en el tema", tal vez porque "Marcela nos contaba que iba a fiestas a la chacra de los Báez", en alusión a la chacra de Lázaro Báez en las afueras de Río Gallegos.

Recordaron que "la última vez que dicen que la vieron con vida fue en la casilla de la avenida Gregores", dentro del predio de la empresa Kank y Costilla, que pertenecía a la familia del empresario detenido, y en donde en la primera etapa de instrucción se hizo un allanamiento.

Ayer, Azzolini declaró que en ese lugar Biott habría quemado su ropa.

La desaparición, muerte y posterior descuartizamiento de Chocobar ha conmovido a la opinión pública y, según indicaron fuentes de la investigación, "es uno de los casos más fuertes de los que nos ha tocado en la historia policial".