Un sector de la zona alta de extensión del barrio 30 de Octubre, también conocida como "El barrio de Los Paraguayos" padeció momentos de furia tras el incendio de un galpón primero cuyas llamas alcanzaron una vivienda familiar lindante. Miembros y vecinos de esta segunda vivienda siniestrada la emprendieron luego contra el supuesto responsable del incendio y le propinaron una brutal golpiza que lo mandó al Hospital Regional. Ardua debió ser la tarea tanto de efectivos policiales de comisarías Quinta y Tercera que llegaron al lugar y fueron blanco de numerosos proyectiles, aunque los bomberos voluntarios que tuvieron dificultades para acceder al sector con calles de tierra y angostos pasajes, pudieron controlar y extinguir el fuego que amenazaba a otras varias viviendas lindantes construidas en su mayoría con chapas y maderas.

GOLPIZA 

Según informaron fuentes policiales de comisaría quinta que labraron las actuaciones de rigor, los hechos transcurrieron entre las 22:40 y se extendieron hasta cerca de la medianoche, aunque la policía debió seguir patrullando toda la noche y parte de la madrugada para evitar conflictos mayores. De acuerdo a la información policial, todo fue propiciado por un individuo de apellido Bejar que suele andar “matoneando” y provocando a algunos vecinos. Este hombre se encontraría en estado de ebriedad la noche del sábado y tal vez preparando algo para cocinarse como un asado, pero en un momento determinado descuidó el fuego y algunas brasas encendidas se corrieron por el aire o escaso viento y empezaron el incendio de un pequeño galpón.

Se trata de un sector ocupado por muchas familias que no han sido mensurados por la Municipalidad y donde la mayoría de las casas están casi pegadas unas de otras y ante un siniestro como el originado la noche del sábado, todas corren peligro de incendiarse. Esto pasó con el galpón de Bejar cuyas llamas se extendieron hacia la casa de la señora Uribe y su familia y poco y nada pudieron hacer para controlar las grandes llamaradas que en contados minutos ganaron habitaciones y techos construidos con materiales de fácil combustión.

Otros familiares y amigos de la señora Uribe se exaltaron y luego la emprendieron a golpes contra el “Malevo” Bejar que debió ser socorrido por la policía y trasladarlo al Hospital Regional con diversas lesiones corporales, no descartándose también alguna lesión con arma blanca. Ya cerca de la medianoche y enterados de que Bejar se encontraba fuera de peligro, la policía debió patrullar las calles y sus inmediaciones por temor a que una vez dado de alta, Bejar aparezca por el sector con sed de venganza.