BUENOS AIRES - Este jueves, a las 9, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comunicará a la jueza federal 2 de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, el resultado de la autopsia sobre la data, lugar y causa de la muerte de Facundo Astudillo Castro. Será en el laboratorio de la ex ESMA, con la presencia de la magistrada que viajó junto a su secretaria Paula Riganti.

Cristina Castro (42), la mamá del joven hallado muerto el 15 de agosto en la zona costera de Villarino Viejo, aguardará las conclusiones del examen en su trabajo en Pedro Luro, la estación de servicio ubicada en uno de los accesos a la localidad del distrito de Villarino.

“Desde el EAAF nos comunicaron que el estudio conclusivo del trabajo, en el que participaron unos 14 peritos, se entrega directamente al juzgado, por lo que luego debemos aguardar una comunicación de la jueza”, explicó a Clarín el abogado Luciano Peretto.

Desde la querella particular que representa junto a Leandro Aparicio, dijo que la médica legista Virginia Créimer, que participó del estudio forense como perito de parte, también estará en la audiencia en el barrio de Núñez. En una entrevista con este diario, la profesional anticipó que la muerte de Facundo fue por "asfixia" y "violenta".

Intervino en el examen junto a otros expertos del Cuerpo Médico Forense, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional del Centro (Unicen), con sede central en Tandil.

Se espera que el informe eche luz sobre la causa de muerte del joven de 22 años que, el 30 de abril, partió desde Pedro Luro hacia Bahía Blanca. El caso comenzó a ser investigado por la Justicia provincial como una averiguación de paradero hasta el 9 de julio, cuando se declaró incompetente.

Para entonces, la fiscalía federal 1 de Bahía Blanca, a cargo de Santiago Ulpiano Martínez, avanzaba con pruebas para confirmar o descartar si se trataba de una desaparición forzada. Sin embargo, el fiscal se encargó de remarcar, en sucesivos informes, que no había elementos que comprometieran a efectivos de la Policía de Villarino, como denunciaba Castro.

Tras el hallazgo del cadáver esqueletizado y la confirmación, a comienzos de septiembre, de que pertenecía a Facundo, la investigación avanzó decidida hacia la hipótesis de desaparición forzada seguida de muerte. Así lo manifestó el equipo fiscal que por entonces tomó el timón de la causa, de la mano de los fiscales Andrés Heim (Procuvin) y Horacio Azzolin (Ufeci), nombrados por el procurador Eduardo Casal.

En una de sus primeras decisiones, apartaron a la Policía Federal Argentina (PFA) del expediente y unificaron toda la acción pericial en la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) un organismo de la Procuración.

La mayoría de las declaraciones testimoniales que Heim y Azzolin tomaron en las últimas semanas estuvieron vinculadas con testigos indirectos que podían comprometer a los policías. A la par, la DATIP avanzó con la recuperación de mensajes telefónicos enviados entre agentes de Villarino.

Ese organismo tiene a su cargo aún el análisis del contenido de los dos teléfonos que llevaba Facundo. Los aparatos Nokia y Blackberry fueron rescatados mojados el 12 de setiembre por un pescador, dentro de la mochila del joven, hallada cerca de General Daniel Cerri y a unos cuatro kilómetros del sitio donde apareció el cadáver.

Seis días después, en la sede bahiense de Gendarmería, el perro Yatel realizó una marcación en un móvil de la Policía Local de Bahía Blanca. Debajo de un alfombra del baúl, se halló un trozo de piedra turmalina que formaba parte de un collar. Según la mamá de Facundo, era de su hijo y siempre lo llevaba colocado.

Este miércoles, dos de sus mejores amigos entregaron collares similares, con la misma piedra, en la fiscalía federal 1 bahiense. Todos trabajaban en el bar de cerveza artesanal ubicado en la calle 28, casi 3, llamado Turmalina.