RÍO GALLEGOS (SDNSUR) -  Un ex trabajador de la Municipalidad de Río Gallegos condenado por abuso sexual, fue visto por dos de sus víctimas tomando sol en una casa. El hecho ocurrió el sábado al mediodía. “No sabíamos qué hacer, a mí me temblaban las piernas”, dijo la madre en relación a la desagradable situación con sus hijas, en horas de la tarde del sábado ..

El hombre - que realizaba tareas en el Área de Bromatología - está condenado por haber abusado de ellas en 2011.  La denuncia se realizó  cuando la hija biológica de C.A. rompió el silencio en el brindis de Navidad del 2019 y contó lo que el hombre le había hecho, años atrás. Desde aquel momento, la lenta rueda de la Justicia comenzó a funcionar: C.A. había sido denunciado en el pasado pero la causa contra sus hijastras apenas si había prosperado. Continuaba en libertad hasta julio del año pasado cuando finalmente, el tribunal de la Cámara Oral lo sentenció a diez años de prisión.

Según informó La Opinión Austral, el hombre había llegado en libertad y ya gozaba de diez de impunidad pero finalmente se hizo Justicia. El día de los alegatos, la Fiscalía a cargo de Iván Saldivia solicitó el cambio de carátula de la causa. La misma había llegado a la Cámara como: “Abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la convivencia -tres casos-” y su final fue cambiado a “delito continuado -dos víctimas-” y había pedido quince años de prisión.

Durante el debate, C.A. se mostró reacio e incluso “llegó a reírse en mi cara”, indicó la madre de las sobrevivientes. Luego, el tribunal daría a conocer la pena, bajando cinco años de lo solicitado por la Fiscalía.

Estaban caminado y vieron a su abusador tomando sol en una casa

Sobre C.A. pesan dos denuncias por abuso sexual. La primera, por la que ya fue condenado a diez años de prisión, tiene como víctimas a sus hijastras que ya son mayores de edad. La segunda es la del brindis de Navidad del 2019, en la que su hija biológica rompió el silencio y pudo contar sobre los vejámenes a los que había sido sometida por su propio padre; esta última, todavía en etapa de instrucción.

Este sábado, toda la familia se encontraba a bordo de una camioneta cuando sus ojos no podían creer lo que veían: su abusador se encontraba tomando sol en una casa como si estuviera en libertad, pese a que en julio del 2020 había sentenciado a diez años. La camioneta era conducida por la madre de las víctimas que, impávida, tampoco podía creer lo que veía. Rápidamente todo fue un descontrol, una de la chicas tuvo un ataque de pánico, otra intentó bajar del rodado y enfrentar a su violador. La madre solo atinó a tomar algunas fotografías y retirarse del lugar.

C.A. estaba en el patio de una casa con rejas que apenas superan la altura de una persona promedio. Estaba con las manos detrás de su nuca tomando sol junto a otra persona. La casa donde estaba es de “pregreso”, allí se encuentra con otras ocho personas, también privadas de su libertad por delitos similares.

Según destacaron, cuentan con un horario de patio que va desde las dos y media de la tarde hasta las dieciocho pero solo hay dos guardiacárceles que velan porque ellos se mantengan dentro de los márgenes del terreno. Las casas de “pregreso” sirven para personas que están prontas a recibir su libertad y que hicieron méritos para poder gozar de vivir en una casa, en vez de estar entre las cuatro paredes de una prisión.

En esa vivienda, los internos tienen los servicios básicos y, tal como sucede en algunas cárceles hasta cuentan con el servicio de televisión digital. Fuentes judiciales consultadas por este diario indicaron que esa vivienda, en teoría, debería estar en refacciones. El problema es que C.A. fue condenado a diez años de prisión y sólo lleva seis meses purgados de pena por lo que la abogada querellante, Jovita Vivar, realizará en el día de hoy una presentación para determinar el porqué de la estadía del extrabajador municipal en esa morada.