PUERTO MADRYN (ADNSUR) - Perros entrenados y drones permitieron encontrar este domingo en el campo el casco que habría utilizado para ocultar su rostro el autor del homicidio del Fabián Acuña, de 54 años, asesinado en enero pasado. Por el crimen está detenido e imputado en la causa Marcos Álvarez, de 37 años, un profesor de artes marciales mixtas, a quien testigos vieron discutir en la vía pública días antes del crimen.

Acuña era entrenador físico. En el 2012 había sido condenado por integrar una banda de policías y civiles que intentó robar el cajero automático del Banco del Chubut en Puerto Pirámides. En el último tiempo manejaba el gimnasio Tupac Gym y se dedicaba a la compra venta de automóviles.

El Ministerio Público Fiscal sospecha que el casco encontrado este domingo con la ayuda de drones y perros entrenados es el que uso el asesino de Acuña, que quedó registrado en las cámaras de seguridad. Por esto, se realizará un estudio para intentar obtener ADN y compararlo con el perfil genético del detenido Álvarez imputado de “homicidio agravado”

El fiscal Alex Williams, a cargo de la investigación, explicó que “se logró hallazgo de elemento relevante, porque es idéntico y entendemos que es el que utilizó el autor para ocultar su rostro. Vamos a hacer un cotejo de ADN”.

Williams sostuvo que “teníamos la información que podría estar en ese sector, ya que un testigo observó a Marcos Álvarez en la zona”. Y adelantó que en los próximos días estará el resultado de distintas pericias en curso: “Estará el informe final de la pericia informática y las pericias antropométricas comparativas de las imágenes y las filmaciones”.

Cómo fue el homicidio de Fabián Acuña

La noche del pasado 18 de enero Acuña fue asesinado de cinco disparos a “quemarropa” que impactaron en su brazo, espalda, pecho y rostro. El autor no robó nada del lugar y, según quedó registrado en cámaras de seguridad, el sujeto ingresó solamente a ultimar a Acuña para luego huir del lugar en una motocicleta.

El hombre, que queda captado por las cámaras de seguridad externas del gimnasio “Tupac Gym” propiedad de Acuña, ingresó pasadas las 21 al local con el casco de la moto puesto, lentes, guantes y vistiendo una campera y pantalón largo. Estuvo menos de dos minutos, ya que efectuó los disparos y se retiró. La hipótesis de los investigadores es que se trató de un “ajuste de cuentas”, aunque se desconocen los motivos.

Delatado por las letras japonesas en su ropa 

La investigación permitió cotejar la vestimenta que poseía el autor del homicidio. Y hubo un dato clave: las letras japonesas del pantalón, que significan “Jiu Jitsu”. Se trata de un arte marcial japonés, y con ese dato los investigadores lograron llegar hasta Álvarez. Al corroborar la vestimenta, pudieron determinar que además del pantalón, poseía las mismas zapatillas y mochila.

En la pericia informática lograron recuperar una fotografía donde Álvarez exhibía un arma, del mismo calibre que el utilizado en el homicidio, sobre la mesa de su casa.

Otro dato que consta en la causa lo brindan las cámaras de seguridad que captan el recorrido del autor del crimen, a bordo de su motocicleta, momentos previos del homicidio desde cercanías del domicilio de Álvarez hacia el gimnasio. Y luego de cometido realiza el mismo itinerario de manera inversa. A esto se suma que las antenas de telefonía celular captan al celular de Álvarez en la zona del gimnasio.