COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - “Prohibido olvidar” reza un mural pintado con el rostro de Yasmín Chacoma en una de las Torres del barrio 30 de Octubre donde vivía la nena. Desapareció a las 21 horas del 14 de septiembre de 2013, su mamá le había encargado hacer una compra en el supermercado “La Anónima” cruzando la Avenida Chile, como lo hacía habitualmente, pero esta vez no regresó. Inmediatamente la familia realizó la denuncia y se inició la búsqueda con el temor de que pudiera haberle sucedido algo grave.

Las cámaras de seguridad de ese sector fueron clave para determinar el momento exacto de la desaparición dado que la niña ingresó al supermercado y al salir fue vista caminando junto a un hombre con dirección al conocido barrio “de los Paraguayos. Dos días después de su desaparición, el cuerpo de Yasmín fue encontrado en un descampado en la zona de la antena de Radio Nacional.

Liliana Ferrari, la Fiscal a cargo del caso en aquel momento, recordó el proceso de investigación. “Gracias a un grupo de mujeres del barrio de los Bolivianos que pasaban por esos caminos para ir a tomar el colectivo a la ruta, vieron el cuerpo tirado, dieron aviso a la policía y comenzó ya la investigación del hecho; ya no la búsqueda de la persona, directamente del homicidio”.

Intervino criminalística, el laboratorio forense, tratando de preservar todas las muestras. “Se hisopa a la nena porque era evidente que había habido acceso carnal y luego había sido ahorcada con una soga. Así que todo esto se preserva con buenos resultados porque no tuvimos nunca ningún cuestionamiento con las cadenas de custodias ni los testigos de actuación. También se hisopó la soga donde se hace fuerza porque en esos casos quedan células epiteliales de los autores. Cuando tuvimos el ADN el laboratorio nos informa que pertenecía a Miguel Ángel Pallalaf. Ya teníamos lamentablemente la muerte de la niña corroborada, la violación también y ya sabíamos quién era el autor”. 

Sin embargo, la investigación no estuvo solamente abocada a buscar a Pallalaf, sino que abrió un abanico de posibilidades e hipótesis que debieron ser corroboradas antes de ser descartadas y que apuntaban –en principio- al entorno familiar de Yasmín .

El homicidio de Yasmín Chacoma: un caso que conmocionó a Comodoro y que busca a un segundo responsable 

Una nota, la clave

La gran incógnita que tenía la investigación era por qué la niña había accedido a ir con Pallalaf de manera voluntaria, como se la veía en las imágenes de las cámaras de seguridad. La clave, fue una nota manuscrita que encontró una vecina del lugar y que revelaría información sustancial para el caso. “Decía: hija andá con el señor que te va a dar una plata y me la traes” este papel después se peritó y era la letra de Pallalaf. Este sería el papel con el que Pallalaf se acerca a Yasmín y logra que ella vaya voluntariamente con él”, describe Ferrari.  

Desde el 2005 que Miguel Ángel Pallalaf estaba cumpliendo una condena en Trelew por dos abusos sexuales que había cometido en esa ciudad, pero el juez Fabio Monti lo había beneficiado en marzo de 2013 con salidas transitorias de las que nunca regresó. Tras su huida, Pallalaf llegó a Comodoro y habría estado residiendo en las 1008 viviendas pero después del crimen escapó nuevamente a la zona del valle siendo encontrado en Puerto Madryn el 4 de febrero de 2014 en un control rutinario.

Las cámaras de seguridad del lugar, la nota que explicó el comportamiento de la nena y fundamentalmente el ADN  con el aporte del banco de datos fueron claves para dar con Pallalaf y probar que la violo y mató.

El caso hoy

El 16 de abril de 2015 los jueces Mariano Nicosia, Hugo Juárez y Miguel Caviglia resolvieron la condena de Miguel Angel Pallalaf.  “La pena que se le fue impuesta fue prisión perpetua, esto por haber sido encontrado autor de dos delitos el de violación, el de abuso sexual con acceso carnal y a continuación le quitó la vida y fue condenado por el delito de homicidio “criminis causa”; es decir que el homicidio ocurrió en definitiva para ocultar el delito previo que fue la violación”, explicó Martín Cárcamo, actual Fiscal a cargo de la Agencia de Delitos Sexuales.  De no variar las condiciones normativas que tenemos en la actualidad, la posibilidad en de que Miguel Ángel Pallalaf pueda recuperar la libertad sería nula. 

Pero la investigación demostró que Pallalaf no actuó solo en este hecho, sino que un segundo autor que aún no pudo ser identificado por el Banco de Datos Genéticos de agresores sexuales, con lo cual el caso no está cerrado. La causa respecto de ese segundo autor continúa en investigación, lo cierto es que no ha tenido avances específicamente y se agotaron todas las fuentes de información.  

Según lo explica Cárcamo, este segundo perfil genético está incompleto. Se sabe que es masculino y que no presenta compatibilidad familiar. 

Por la gravedad del caso y por la cantidad de años que tiene la pena es un caso que no prescribe con el tiempo. Con lo cual las esperanzas para dar con este segundo culpable no están agotadas. Ni para los investigadores ni para esta mamá que perdió a su hija y sigue esperando justicia.