PUERTO DESEADO (ADNSUR) - Una testigo ocular que este viernes se encontraba en el lugar del hecho que conmociona a Puerto Deseado y al país, relató cómo fue el asesinato de Ricardo Soto (34), el agente de Prefectura Naval Argentina que murió de un disparo de arma de fuego cuando se encontraba realizando controles de rutina en el marco de la cuarentena obligatoria decretada por el Gobierno Nacional.

La persona -que pidió preservar la identidad- dijo que alrededor de las 15:55, sobre la calle Oneto, se dirigía hacia el hospital en su vehículo. "En el momento me piden mi documentación, y justo cuando me estaba tomando la patente Soto, le disparan", aseguró en diálogo con La Opinión Austral.

"Lo que yo alcancé a ver, es que aparece el chico, detrás de la camioneta de prefectura, le dice algo a Soto, este se gira y ahí es donde le entra el disparo", sostuvo.

Espinoza "le entra por el costado, levantó el arma y disparó", precisó la testigo. "Dijo algo así como 'a mi no me vas a parar hijo de puta', y ni bien termina la frase, dispara”, agregó.

"Me acuerdo de la cara porque se la vi, después del disparo, veo que sale corriendo. Se escucharon 4 o 5 disparos más, eran todos de la prefectura los que estaban allí. Alcancé a ver que nadie salió corriendo, pero si que asistieron al prefecto”, relató.

Por último explicó: “Cuando le disparan, él camina hacia atrás de mi auto, lo vi pasar por al lado mío diciendo ¡Me pegó, me pegó!”.

La versión del testigo da cuenta de que ocurrió algo antes del asesinato y que la historia oficial que se conoció viernes omite.

El estremecedor testimonio se lo dieron los prefectos, en exclusiva, al equipo de La Opinión. "Pasó a las 16, en un control rutinario por el Covid-19. Una persona se acercó de repente y lo abatió a Soto", detalló el prefecto Gustavo Milozzi.

Del operativo fatal participaban 6 efectivos. "Cabo primero Soto estaba haciendo las funciones de resguardo de nuestra gente que trabajaba en el lugar. A Soto le dispararon por el brazo izquierdo y automáticamente cayó".

Minutos después, el prefecto viajaba en ambulancia hacia el hospital de Puerto Deseado. Tras agonizar durante una hora, Soto no aguantó más y murió.