TRELEW (ADNSUR) - Melisa Pereyra decidió contar el calvario que vivió para poder ayudar a otras mujeres víctimas de violencia de género. Su expareja, poco antes del mediodía del 1° de enero la apuñaló varias veces en distintas partes de su cuerpo mientras tenía a su bebé en brazos. Además, tiene prohibición de acercamiento de sus familiares a la familia de la víctima y dictaron seis meses de prisión preventiva.

La joven tiene marcas, moretones y cortes, pero lo más grave es la lesión en el pulmón y pérdida de la visión de un ojo.  El agresor estuvo varias horas prófugo y hoy cumple prisión preventiva por 6 meses, imputado como intento de homicidio doblemente agravado por el vínculo y existiendo violencia de género.

“Me humillaba todo el tiempo delante de su familia y amistades. Me decía que era una gorda deforme, terrible trola sos, era su frase de siempre .Yo tenía mi casa, mi lugar con mis hijas una casa que gracias a mis papás teníamos”, manifestó Melisa a Diario Jornada.

Asimismo contó que en diciembre, la contrataron para dos trabajos a la mañana y a la tarde: “yo estaba más que feliz; le conté porque teníamos que arreglar con el tema de las nenas y eso también lo enojó porque no quería que trabaje. Me cagó la vida, no solo a mi sino a mis hijas; a toda mi familia. Ese pedazo de inhumano no tiene perdón de Dios”, indicó.

La joven además admitió que al poco tiempo de conocerse quedó embarazada. “Nos juntamos muy rápido. El seguía saliendo a boliches y juntándose a tomar. Me dejaba siempre sola. Vivía en un departamento sola. La primera vez que me agarra de los pelos le pido que no lo haga nunca más”, expresó.

Y relató una situación en particular que vivió en un cumpleaños de un amigo: “Me volvió a agarrar de los pelos. No podíamos salir porque se ponía a tomar alcohol. Cuando llegaba la hora en que me quería ir se enojaba. Me empezaba a decir un montón de cosas: que era una pesada, que era insoportable: pajera de mierda, insoportable; perdón la palabra pero así me decía”, manifestó.

La mujer, contó que luego de todas esas situaciones volvió a quedar embarazada: “Mi hija tiene animalitos y le mostraba por ejemplo un hipopótamo o un rinoceronte y le decía que era su mamá. O miraba animales gordos y decía acá está tu mamá. Le enseñaba a mi hija que me diga esas cosas”, lamentó.

Por último, Melisa se refirió a lo sucedido el día que la atacó con un cuchillo: “Llega y yo le abro la puerta. Estaban todos durmiendo luego de año nuevo. Lo noté raro en la forma de hablar. Cuando lo miro estaba pálido. Cuando toma se pone blanco. Me empezó a decir que estaba rara. Le pedí que se vaya porque estaba muy alcoholizado. Se sentó en el sillón no sé cómo porque no se podía mover. Se puso con el celular y no me contestaba”, dijo.

Y agregó: “Me gritaba, me agarra como para pegarme una piña. Con la nena me meto a la pieza. No pasaron segundos que me acerco a la puerta pensando que se había ido y venía con un cuchillo. No sé de donde lo sacó. Me empezó a apuñalar. Grité y entraron mis padres. Yo ya no veía nada. Se apoyó el cuchillo en el cuello y me lo clavó en la espalda. Le pedía por favor a mi papa que me ayudara. A la nena le cortó un dedito. Tiene 1 año y 4 meses. La más grande dormía pero se levantó con los gritos”, manifestó.

La joven aseguró no haberse dado cuenta de que también le había afectado el ojo, que tenía cortes en la cabeza y el pecho. “Son todos cortes pero yo sentí solo lo de la espalda. Mi papá me sacó. Le sacó el cuchillo. Mi mamá pedía que me lleve en el auto, que no esperen a una ambulancia. No me quería dormir, le pedía a dios, no quería cerrar los ojos”, describió.