COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El "Negro" -como lo llamaban sus amigos- jugaba en la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) desde los 9 años. Incluso tuvo un breve paso por River Plate y varios reclutadores tenían los ojos puestos en él por la destreza que desde corta edad evidenciaba en el mediocampo.

El sueño de Andrés Gabriel Epul era convertirse en futbolista profesional, y trabajaba arduamente para llegar a ese objetivo. Pero el 7 de julio de 2012 dos balazos cacabaron con su vida. Tenía sólo 17 años, y se convirtió en una de las 35 víctimas de homicidio que tuvo la ciudad durante ese año.

La madrugada de aquel sábado, Gabriel había salido junto a dos amigos y su cuñado al boliche, y posteriormente regresaron juntos al barrio Máximo Abásolo. Pero luego de dejar a dos de los jóvenes, a pocos metros de la casa de los Epul -ubicada en calle Los Duraznos al 1000- un vehículo VW Gol gris frenó su marcha junto a los jóvenes y la persona que iba de acompañante les consultó donde se ubicaba la calle Los Perales. El amigo de Epul le indicó el camino hacia la misma pero esto no fue suficiente dado que el hombre les dijo “¿Ustedes tienen plata?”, a lo que contestaron de manera negativa.

Casi intuitivamente, el amigo de Gabriel le dijo que se retiraran y fue en ese momento que el acompañante del rodado descendió y comenzó a disparar contra los jóvenes.

En medio de la huida Gabriel fue abatido. Su amigo llegó hasta el domicilio de su familia para pedir ayuda y regresó en busca de la víctima, quien yacía en la calle con un disparo en la cabeza y otro en el tórax.

Ante la demora de la ambulancia, los amigos del futbolista y su cuñado intentaron trasladar a Gabriel en el auto de su padre, pero éste no arrancaba. Entonces un vecino decidió llevarlo al Hospital Regional, donde el joven llegó sin vida.

Pese a que se realizaron las averiguaciones pertinentes del caso e incluso se secuestró un rodado con las características indicadas por los testigos, el mismo fue desestimado. Aún se desconoce quienes fueron los dos sujetos que abordaron a los jóvenes y dispararon provocando la muerte de la promesa comodorense.

El homicidio de Epul terminó siendo otro crimen más que ha quedado impune y sin resolver en la ciudad, como tantos otros.

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