COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Eran las 23:30 horas del domingo 27 de enero de 2014 cuando Katherina Ortellado se encontraba reunida con amigos como solían hacerlo algunas noches de verano en la esquina de avenida Polonia y calle Cospi del barrio San Cayetano. Entre risas y charlas disfrutaban la jornada cuando un rodado Chevrolet Astra de vidrios polarizados detuvo su marcha y desde el interior dos hombres comenzaron a disparar a mansalva, mientras los más afortunados lograron huir, Katherina quedó tendida en el suelo. Una bala impactó en su cabeza provocando su muerte de manera inmediata.

 

 

Rápidamente los vecinos alertados por los estallidos llamaron a la policía acercándose en contados minutos con autoridades sanitarias pero ya era tarde, la adolescente de solo 16 años había perecido. Por varias horas su cuerpo permaneció en aquella oscura esquina donde familiares llegaban desolados a medida que se enteraban de la noticia así como personal de Criminalística se abocaba a dar con elementos que pudieran dar cuenta de la autoría del feroz crimen.

Rápidamente desde la División Policial de Investigaciones y el Ministerio Público Fiscal comenzaban a indagar en testimonios al tiempo que buscaban algún tipo de indicio que estableciera al menos el motivo de aquel ataque y pronto fueron dos hipótesis las que prevalecieron; que se trataba de alguna disputa territorial vinculada a la venta de estupefacientes o bien que fue un ajuste de cuentas por la muerte de Juliano Monaldi , quien había sido asesinado el 19 de enero en barrio Isidro Quiroga, a plena luz del día cuando salió a comprar, no obstante en ambas teorías tenían un punto que era claro: Katherina había resultado víctima de fuego cruzado, había sido asesinada por error pues no era el blanco del crimen y mucho menos se buscaría su muerte con el ataque, estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Hay quienes indican que un joven que minutos antes se había retirado del lugar era a quien se buscaba dar muerte no obstante no se pudo avanzar en la investigación, quedando el caso impune, sin autores detenidos ni mucho menos condenados.

A partir de la teoría que apuntaba al hermano de Monaldi, Santiago más conocido como “Chiqui” se realizó un allanamiento en su vivienda y se determinó su detención en calidad de sospechoso en base a los dichos de testigos pero no fue encontrado en el domicilio y tampoco se encontraron elementos que lo vincularán al crimen. En medio de aquella investigación la vivienda de los Monaldi fue baleada como venganza por el asesinato de la menor pero afortunadamente no existieron nuevas víctimas en el hecho.

Poco después Monaldi se puso a disposición de la Justicia para ser investigado pero la falta de pruebas hizo ir no prosperaran las acusaciones en su contra que incluso no lograron mérito para ser llevadas a una apertura de investigación. Nadie nunca pudo saber quién mató a Katherina Ortellado o bien lo sabían pero el temor a represalias hizo que permanecieran en silencio.

La joven era oriunda de Formosa y  había llegado en 2010 a la ciudad junto a su mamá y ocho hermanos estableciéndose en un terreno usurpado de la zona conocida como El Cerrito ente lo barrios San Cayetano y Máximo Abasolo, encontrando la muerte años después.