RÍO GALLEGOS (ADNSUR) - Días de desesperación vivieron una familia de Río Gallegos y otra de Salta luego de que, desde el sábado, perdieron comunicación con un hombre de 41 años que era intensamente buscado en la capital santacruceña. Es que el desaparecido, incluso, había dado un sentido mensaje sobre su estado de salud, indicando que podría haberse contagiado coronavirus, y luego dejó de contestar el celular, por lo que habían pensado lo peor. 

El caso tiene como protagonista a Javier A., un hombre de 41 años oriundo de Salta, pero que desde hace años está radicado en Río Gallegos, en donde trabaja en una conocida cadena de supermercados.

El sábado pasado había tenido el último contacto con Joel, su hijo de 17 años que vive en Tartagal, Salta, a quien le había indicado que se sentía mal y podría tener coronavirus y que el lunes le harían el hisopado. 

Según pudo saber La Opinión Austral, desde hace unos meses el hombre se había peleado con su ex pareja (con la que tienen una hija de dos años) y se había ido a vivir al barrio San Benito, en una casa que está construyendo.

De acuerdo a lo que decían sus amigos del supermercado, lo notaban cabizbajo y hace unos días se había tomado una carpeta médica porque tenía un malestar general, aparentemente por un cuadro de resfrío muy fuerte.

La última comunicación que tuvo Javier con Joel, el hombre dijo: “Te molesto para decirte que estoy enfermo hace una semana; no sé si me contagié el virus, el lunes veré si me hacen el hisopado. Quiero decirte que siempre te amé y traté de darte lo mejor”, y en otro tramo del mensaje expresó: “Si me pasa algo, sabés que te amo. A tu hermana le escribí una carta”.

El mensaje estaba acompañado de una foto del hombre bajo una manta, “un poco desmejorado de salud”, dijo Joel en declaraciones a LOA. “Yo me preocupé porque, aunque estábamos peleados desde hace dos semanas por un tema económico, pensé lo peor; lo empecé a llamar y no me atendía. El celular estaba prendido, pero no atendía”, aseguró el joven que se encuentra en la provincia del noroeste del país.

Fue así que, en la desesperación, buscó en Facebook a la madre de su hermanastra, Soledad, ex pareja de Javier, y le comentó lo sucedido. “Yo no hablaba con él hacía unas semanas, pero tenemos contacto, por la nena nada más, pero cuando Joel me contó, también lo llamé (a Javier) y tampoco me atendía; por eso terminé haciendo la denuncia”, dijo la mujer. 

La exposición se hizo en la Seccional Tercera y la policía comenzó con las averiguaciones para dar con Javier. Se inspeccionaron domicilios de la calle Kirchner y otro en el San Benito, donde reside actualmente, pero no había indicios para dar con el hombre.

En la casa del San Benito, la Policía y la familia de Soledad llegaron y debieron forzar la entrada, pero no había nada que diera cuenta del paradero del hombre. “Pensamos lo peor; el mensaje que le mandó a Joel parecía una despedida”, dijo Soledad.

“A él le habían entrado a robar hace dos semanas, capaz era un secuestro, no sabíamos nada”, añadió el hijo. 

Este martes al mediodía, y hasta entrada la tarde, se hizo un gran despliegue de la Policía. El personal de la Seccional Tercera realizó dos rastrillajes desde la casa de Javier hasta unos kilómetros más adelante, pero nuevamente nada se sabía de él. En los mismos trabajaron las áreas de Delitos Complejos y Canes.

Los minutos pasaban y llegaron a pensar que Javier podría haber tomado una drástica decisión. “Lo único que queremos es que aparezca con vida, no quiero creer que él hiciera algo así”, dijo Ramón, un amigo del hombre. 

Sin embargo, sobre las 17 horas finalmente apareció Javier llamando a Joel, y le recriminó por “todo lo que había hecho. Estaba medio enojado, pero yo estaba asustado”, argumentó el joven de 17 años.

Minutos después, el hombre se dirigió a la comisaría e informó que estaba en la casa de su pareja y que se había ido porque no tenía gas, aunque no aclaró por qué no contestaba el celular.