COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) -  Mariana está terminando de cocinar, mientras Damián cuida a la bebé. Pasaron unos minutos de las 9 y la tranquilidad de la noche se ve interrumpida en el barrio Pení cuando comienza a sonar una sirena. Ella deja la cocina, él se acerca y juntos miran por la ventana. Es la alarma comunitaria.

Sin dudarlo Damián toma su teléfono y llama a la policía. Un móvil ya salió hacia el lugar. Afortunadamente se trató de una falsa alarma.

Hernán Boniakowski vive en ese barrio desde que se construyó hace más de 30 años y admite que fue una buena decisión colocar la alarma comunitaria por consejo de un vecino que justamente se dedica a su instalación. “Dio un buen funcionamiento la alarma, cuando uno anda por abajo se siente, pero acá es un barrio tranquilo, la policía pasa muy seguido, Seguridad Urbana también”, aseguró este hombre jubilado de la fuerza aérea.

En el barrio Pení hace un año decidieron instalar este sistema comunitario. Fue luego de un robo que sufrió una vecina. Hernán asegura que solo unos pocos habitantes del sector no quisieron “colaborar” con el sistema. Sin embargo, también están protegidos.

 

Hernán Boniakowski asegura que la alarma comunitaria dio resultados en el barrio Pení.Hernán Boniakowski asegura que la alarma comunitaria dio resultados en el barrio Pení.
Hernán Boniakowski asegura que la alarma comunitaria dio resultados en el barrio Pení.

 

UN SISTEMA QUE CRECE

Los carteles de alarma comunitaria son cada vez más frecuentes en Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, localidad donde dos sectores tienen ese sistema.

Barrios como La Floresta, La Flores, San Martín, Amanecer y 32 Viviendas ya cuentan con este tipo de alarmas que proponen un trabajo vecinal y cooperativo aprovechando las bondades de la tecnología.

¿Pero cómo funcionan este tipo de alarmas? A diferencia de una alarma individual que puede ser controlada desde un Centro de Monitoreo la alarma comunitaria no utiliza sensores individuales y basa su éxito principalmente en la colaboración de los vecinos.

Es que tal como le pasó a Mariana y a Damián, que viven en el barrio que está arriba del Pení, cuando suena la sirena todos los vecinos entran en alerta, intentando saber quién activó el sistema y por qué razón.

Las alarmas de este tipo están compuestas por una sirena con una batería de respaldo y un control remoto con cuatro tipos señales: robo, asalto, personas sospechosa y una cuarta opción.

Cuando uno de los vecinos detecta algo sospechoso inmediatamente activa el control, la sirena comienza a sonar, los vecinos se comunican entre sí, principalmente a través de WhatsApp, y se da aviso a la policía.

Sin embargo, vale aclarar que hay diferentes sistemas de alarma. En otro caso el sistema también llama por teléfono a un número estipulado de personas o apela a reflectores exteriores que alumbran un sector durante 4 minutos. Y en otro utilizan cámaras de seguridad a través de un sistema integrado que se puede chequear en vivo usando el celular e  internet.

Pero en todas las alternativas la cartelería, que indica que el sector está protegido, cumple un rol fundamental.

HOY POR VOS, MAÑANA POR MI

 

Un pequeño control remoto de bolsillo y una sirena son las bases de este sistema que solo funciona con la colaboración de la barriada.Un pequeño control remoto de bolsillo y una sirena son las bases de este sistema que solo funciona con la colaboración de la barriada.
Un pequeño control remoto de bolsillo y una sirena son las bases de este sistema que solo funciona con la colaboración de la barriada.

 

Luis Alberto Díaz, un suboficial retirado del Ejército y Elizabeth Acasio, maestra jardinera que incluso fue directora en la Antártida, son los propietarios de Seguridad Patagonia Net, una de las empresas que comercializa ese tipo de sistema.

Luis contó a ADNSUR que el primer sistema lo instalaron en el barrio Arquitectura en 2012. Sin embargo, en 2004 ya tenían intenciones de comenzar a trabajar con sistemas de alarma. En ese momento en Comodoro ya funcionaban algunos centros de monitoreo.

Al ser consultado por el éxito de este tipo de sistemas Luis es tajante. “La inseguridad hoy le toca a todos, nadie está exento de esto, por eso a la gente la preocupa y quiere estar dentro del sistema de seguridad de los vecinos. Porque si yo te cuido a vos, vos me estas cuidando a mí”, explicó.

Bajo esa misma premisa Luis asegura que con este tipo de sistemas la gente “está aprendiendo a vivir de nuevo en comunidad”.

“Hoy un vecino puede conocer cómo se llama el del frente, el del costado y de la esquina. Y hace un tiempo atrás eso se había perdido. Nosotros les enseñamos cómo organizar la seguridad y qué hacer en caso de un hecho. Y cuando vos entrás a un sistema de estos empezás a conocer más a tu vecino: sus horarios, sus usos y costumbres. Por supuesto también hay algunas reglas que cumplir: la primera más importante no salir afuera, no salir a repeler, para eso tienen los controles”, contó.  

Para instalar un sistema de este tipo, las empresas ponen como único requisito un número mínimo de casas. Generalmente son los mismo vecinos los que se organizan, y una vez que crean un grupo se inicia el proceso de instalación.

Las empresas analizan diferentes aspectos: la luz del sector, las entradas al barrio, e incluso la ubicación donde se instala la cartelería, ya que como admitió Luis en una oportunidad le pidieron que cambie los letreros de lugar porque estaba frente a la ventana de una casa y en el barrio solían dispararle a los carteles.

Para que todo funcione correctamente, además se suelen armar grupos de WhatsApp y se designa a un jefe de calle, un referente del lugar, que generalmente es quien tuvo la iniciativa o algún vecino que se ofrece.

La distancia entre los terrenos a veces puede ser un problema, también el viento, las subidas y las bajadas. Sin embargo, Luis asegura que se utilizan estrategias para poder llegar a todos, desde la instalación de cámaras hasta la potenciación de las sirenas.

Lo positivo en tiempos de crisis e inseguridad, es que a diferencia de un sistema de alarma tradicional la alarma comunitaria tiene un valor más económico. “Si vos querés instalar un sistema de cuatro cámaras estás hablando de 30 mil pesos para empezar a hablar, pero acá tenés unos 7000 mil pesos por vecino juntando a un grupo de 10”, contó Luis, asegurando que ese aspecto también es fundamental para el crecimiento de este tipo de sistemas. 

Es que en tiempos donde la crisis golpea y la inseguridad crece, toda protección es necesaria para tratar de ganarle a la inseguridad.