TRELEW (ADNSUR) - La policía detuvo ayer a tres personas en relación al crimen de la joven Rosa Acuña (25), cuyo cuerpo apareció calcinado en un descampado próximo al Parque Industrial de Trelew el último lunes.

Los detenidos son un hombre y dos mujeres, quienes tendrían vinculación directa con el caso y se suman de esta manera a la mujer detenida durante la mañana del martes, Laura Vargas, quien fue sometida a una audiencia de control de detención donde quedó bajo prisión preventiva por dos meses, informó Diario Jornada.

Mientras ocurrían los procedimientos,, en los tribunales de Trelew la fiscal Griselda Encinas leyó los elementos de cargo que abren sospecha sobre la primera detenida. Mencionó detalles de las horas previas al asesinato y contó que en un mensaje de texto, la víctima advertía que Vargas la tenía cansada.

A todo esto, el mayor Felipe González, jefe de la Unidad Regional Trelew de Policía informaba en FM Tiempo Trelew que “a la madrugada (de ayer viernes 7 de septiembre) la Brigada de Investigaciones detuvo a una persona de 29 años de edad, un hombre, y se está allanando su domicilio, en la calle Ecuador al 2.400 del barrio Corradi”.

El funcionario indicó que en el lugar se encontró el vehículo en el cual presuntamente trasladaron el cuerpo de la víctima para su posterior incineración en el lugar donde fue encontrado.

La Policía realizó en total tres allanamientos durante la mañana, ya que al de barrio Corradi se sumó un procedimiento en calle Roque González al 500, en barrio Tiro Federal y otro en el barrio Constitución, sector C, escalera 59. En este último lugar se detuvo a dos mujeres de 19 y 22 años. Se completaron así las tres detenciones que había impulsado la Fiscalía.

UNA FIESTA FATAL

Acuña habría muerto luego de una “juntada” que se realizó durante la noche del sábado y la madrugada del domingo en una casa del barrio Primera Junta, propiedad de Vargas, la primera detenida.

Allí fue identificada por la Policía que acudió al lugar tras recibir llamados de vecinos sobre ruidos molestos y fue entonces que se tomó nota de la presencia de la mujer, quien horas después apareció calcinada a unos 700 metros del lugar donde habría ocurrido el crimen.

“Este es un caso muy complejo, había muchas versiones, pero el aporte de vecinos, también de la Guardia Urbana, todo esos datos sumaron y nos permite ir cerrando un caso de muy difícil resolución en un principio”, sostuvo el mayor González.

En tanto, durante la mañana de ayer, al fiscal Griselda Encina dio los detalles que constan hasta el momento. Lo hizo en la audiencia de control donde Vargas fue imputada.

Mencionó ante el estrado que “se cuenta con el informe policial dando cuenta que el día 2 a la 1.10 personal intervino en el mismo domicilio debido a quejas por ruidos molestos. Fueron atendidos por Laura Vargas y Rosa Acuña, quienes manifestaron estar festejando el cumpleaños de la última mencionada”.

Según el parte de prensa, se  cuenta con testimonios. Fiscalía pidió se mantengan con identidad reservada. Dos de esas personas dijeron haber estado en el lugar, y aseveran que se encontraban Rosa, dos chicas más y otro chico, además de Laura.

Justamente las mujeres manifestaron que se habían retirado a las 3.30, aunque constataron agresiones entre la imputada y la víctima en distintos lugares de la casa.

Se constata además que Vargas intentó generar una coartada cuando acudió a una Comisaría a declarar que había visto por última vez a Rosa el 30 de agosto. Allí ratificó  que se trataba de su comadre, ya que su amiga era madrina de uno de sus hijos, reveló.

Este vínculo fue confirmado por la madre de la víctima en una entrevista que tuvo con Jornada donde se refirió a una situación traumática sufrida por un hijo de Vargas que causó la ayuda de Rosa en la crianza de los pequeños. Resta ahora aguardar el avance de la pesquisa.

La madre de Rosa, Claudia, reveló que desde el 31 de agosto comenzó a sospechar que algo había pasado ya que su hija jamás dejaba de atender el celular. Indicó que su hija mantenía un vínculo de amistad con Laura Vargas, una de las sospechosas, ya que un hijo de esta sufrió una violación y que Rosa se convirtió en su comadre para ayudar al nene.

“Yo la llamaba, pensé que se había quedado sin batería y que al otro día me iba a contestar, pero no”, dijo al contener su llanto.

Sobre lo que pasó la madrugada del 1º de septiembre, la madre de Rosa cree que en esa “juntada” a su hija “le tendieron una cama”. Añadió: “Por lo que escuché de una persona a la que no voy a nombrar para no involucrarla, hubo violación. Porque mi hija no era una cualquiera, se hacía respetar como cualquier piba. Como no se dejaba tocar por los criminales estos que le hicieron lo que le hicieron, abusaron igual de ella. Me decía que no la dejaban tranquila, que la seguían a todas partes a donde iba”. El llanto se tornó incontenible. “Era un trozo de pan. Tenía un corazón enorme”. Rosa tenía un hijito. “No sabemos cómo se lo vamos a explicar”.

“LAURA BASTA, DEJAME”

La fiscal Encina, en la audiencia de ayer, hizo saber que “otros testimonios indican que entre las 5 y 5.30 se escucharon desde esa vivienda golpes y gritos de una chica pidiendo auxilio, y se distinguía la risa de Vargas que le reprochaba porque la mordía, mientras Rosa exclamaba: "¡Laura basta!, dejáme, cortala". Dicen haber visto un vehículo al mediodía que se estacionó en reversa frente a la entrada a la vivienda, pero a las 14.40 ya no estaba allí. Una persona que habitualmente entrena por el sitio donde está el descampado señaló haber pasado por allí entre las 15 y 16, y pudo percibir el humo que salía entre los escombros”.

Según el parte de prensa de Fiscalía, otro elemento mencionado por la fiscal Encina son mensajes de texto que esa madrugada Rosa envió a su hermana. En los mismos se refleja que la víctima ya no aguantaba más a Laura y que la tenía cansada.

También se encontraron manchas hemáticas en diversos lugares de la casa, las que deberán peritarse, como también herramientas carbonizadas halladas en el sitio, observándose por otro lado cartuchos de escopeta antimotines, vainas y cargadores.

La fiscal calificó el delito endilgado a Vargas como homicidio agravado por ensañamiento y solicitó la prisión preventiva por seis meses, igual al tiempo que dura la investigación. Aunque la jueza consideró que antes que seis meses, mejor dos de prisión.

La fiscal había argumentado sobre los peligros de fuga y entorpecimiento, este último riesgo procesal a sabiendas que restan innumerables diligencias y al ver la violencia desplegada por la imputada.

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