(ADNSUR) - Más allá de la denuncia que investiga la justicia local por el robo de 30 dosis de la vacuna rusa del Hospital Regional de Comodoro, en el país y el mundo se registraron casos similares con distintas características.

El caso conocido en las últimas horas en Comodoro puso sobre la mesa la situación por la baja cantidad de vacunas contra el covid que existen o se aplicaron hasta ahora en el país, y dejaron de manifiesto la situación de seguridad al respecto.

Cuando las vacunas llegaron al país, los envíos que se fueron distribuyendo en camiones o aviones a todas las provincias fueron seguidas por fuerzas de seguridad, los que inicialmente muchos leyeron como desmedido.

Sin embargo, la demanda de las vacunas, que comenzaron a aplicarse inicialmente a grupos de riesgo, pareciera superar las dosis existentes hasta el momento, y eso despertó hechos delictivos, no solo en Comodoro, sino en distintos lugares.

Por ejemplo en la localidad bonaerense de San Miguel del Monte en los primeros días de enero se denunció que en busca de la Sputnik V, barretearon puerta del vacunatorio.

El Ministerio de Salud de la Provincia informó en ese momento que el día 5 de enero fue violentado el ingreso a uno de los vacunatorios de San Miguel del Monte aunque se constató que no llegaron a llevarse dosis.

El vacunatorio de Monte donde quisieron robar vacunas
El vacunatorio de Monte donde quisieron robar vacunas

El director ejecutivo del Hospital “Zenón Videla Dorna”, Nicolás Jurao, detalló que tras el episodio se pidió la custodia de las vacunas de calendario hasta que las puedan retirar y trasladarlas al hospital y aclaró que “las vacunas Sputnik no estaban en ese lugar, pero nadie sabía que nosotros las teníamos guardadas en otro sitio; porque justamente por precaución tomamos esa decisión a principios de esta semana”.

Además, autoridades chilenas investigaron  el robo de 40 unidades de la vacuna china para el COVID-19 de un centro de atención primaria en Curicó, en el sur del país.

Las 40 unidades corresponden a una caja de vacunas, menor al tamaño de una caja de mascarillas, y fueron sustraídas de uno de los refrigeradores de almacenamiento del Centro de Salud Familiar (CESFAM) Miguel Ángel Arenas de Curicó, 200 kilómetros al sur de Santiago.

En Polonia, en tanto, fue registrado en el noreste del país el que fue considerado el primer caso de robo de vacunas.

"Por la noche, se robaron vacunas contra el coronavirus de un centro privado de atención primaria y especializada de salud en la localidad de Ilowo-Osada en la provincia de Warmia y Mazuria", se indicó el 27 de enero.

La policía local confirmó el incidente, precisando que desaparecieron tres paquetes, o 18 dosis, del fármaco.