Ernesto Porqueras tenía 70 años, vivía en Camarones, murió la semana pasada y sufrió graves quemaduras con un desfibrilador cuando intentaban reanimarlo tras sufrir una descompensación cardiaca. Su familia denunció mala praxis y la justicia avanza con 

Gastón Acevedo, abogado de la familia señaló que este miércoles junto a Javier, hijo de la víctima, esperan ser notificados de los resultados de la autopsia y del informe médico por parte de la fiscal Cecilia Codina.

 “Ingresó caminando pero terminó muerto y todo quemado”, dijo sobre el trágico episodio que se registró en el Hospital Rural de Camarones el martes pasado. Aseguró que la familia denuncia sobre todo el "destrato institucional" que sufrieron tras el fallecimiento del hombre, y además buscan saber si hubo o no mala praxis.

"Entró caminando con un dolor de pecho, de 70 años y sano, no es necesario ser médico para darse cuenta que estaba en una situación al menos complicada por un pre infarto. Lo atiende una psicóloga, después cuando se descompensa recién la enfermera y recién después de ahí llaman a la médica que estaba en una guardia pasiva", dijo.

Asimismo, el abogado contó que el dato llamativo es que la doctora "vive a una cuadra del hospital y demoró 30 minutos" en llegar para atenderlo.

En cuanto a las quemaduras que sufrió el hombre de 70 años, Acevedo aseguró que las declaraciones de los testigos son  “dramáticas y de una muy poca sensibilidad” sobre el trato que recibió la familia pese a que “se les incendió”. Incluso un testigo afirmó que "tenía miedo que hubiera una explosión" por el fuego que se desató y que le generó las quemaduras a la víctima. 

Finalmente, señaló que se ordenó el secuestro del desfibrilador, y además se pidió un informe sobre quienes eran las personas autorizadas, si estaban capacitadas y si el desfibrilador era controlado por un servicio técnico.