Los medios locales de Tucumán habían emitido la comunicación del hallazgo del cuerpo de Rocío Milagros Rojas, la nena de 4 años, que era intensamente buscada en Tucumán. Pero unas horas más tarde la policía había ratificadado la continuidad de la búsqueda.

La propia madrina fue quien denunció su desaparición y otros dos familiares fueron aprehendidos mientras se investiga un asesinato.

Rocío estaba bajo la guarda de María Carolina Graneros, su madrina, la misma persona que denunció que la niña había desaparecido el jueves alrededor de las 12 de su casa.

Según informaron portales tucumanos, un familiar de la niña se quebró y confesó que el cuerpo de la niña estaba enterrado en el asentamiento San Ramón, a 5 kilómetros de su casa de la ciudad de Lules. Sin embargo, el cadáver no fue encontrado y la búsqueda se trasladó al río Colorado.

Asesinato de la nena de 4 años: un familiar se quebró y confesó

La madrina de la niña, en su denuncia, había declarado que ella no estaba al momento de la desaparición y que había dejado a Rocío bajo el cuidado de su hija de 18 años. Rocío vivía con María Carolina Graneros a raíz de la situación de vulnerabilidad que atravesaba junto a sus padres.

El Comisario Mayor Manuel Castaño, Jefe de la Unidad Regional Oeste (URO), había señalado que desde el momento de la denuncia se desplegó un operativo de búsqueda con unos 200 efectivos y perros rastreadores.

"Se cerró el barrio completo para registrar las viviendas aledañas y el perímetro, incluyendo la zona de las vías del tren, adonde una vecina vio que se dirigía la pequeña", detalló.

Sin embargo, con la presunta confesión de este familiar, la causa dio un giro inesperado.

El portal La Gaceta dio a conocer que la policía sospecha que una vez asesinada, los autores del crimen habrían intentado quemar el cuerpo de Rocío en un pozo de la zona y como no lo lograron, finalmente fue enterrada en otro sector.

En el lugar, hasta el momento, solo extrajeron restos carbónicos para ser peritados y determinar si corresponden al cuerpo de la niña. Los pesquisas también hallaron huellas, que se presume serían de una motocicleta, en dos puntos: en ese asentamiento y a unos 10 kilómetros de ese lugar, en las márgenes del Río Colorado, en un poblado llamado San Rafael, señala el periódico tucumano.

Con información de Diario Uno.