ROSARIO – En diciembre de 2019, una mujer decidió contarle a su familia que el médico al que había acudido para tratar sus várices había abusado de ella sexualmente. Su enojo la llevó a publicar lo que había sufrido en las redes sociales. A partir de ese momento, otras víctimas empezaron a hacer visible el relato de la agresión que habían padecido, en la que se mezclaba el abuso sexual, según las denuncias, y el ejercicio de una posición de poder del médico de 42 años para presionar a las víctimas a que no lo denunciaran.

El funcionario del Ministerio Público de la Acusación pidió 29 años de prisión para el médico. Aunque no hay fecha para el juicio oral, se prevé que se lleve adelante a mitad de año. Es un caso emblemático para Reconquista, una ciudad del norte de Santa Fe, que tiene 100.000 habitantes, donde el apellido del médico tiene mucho peso. La defensa del acusado intentará que aparten al fiscal, al que van a denunciar por “incumplimiento de deberes de funcionario público”, apunta La Nación.

El médico estuvo preso desde el 22 de julio pasado y la justicia había rechazado los pedidos de libertad porque surgieron –según el fiscal– “episodios extraños de amedrentamiento a las víctimas”. Por esto causó malestar el juez Santiago Banegas, por pedido de la defensa, le diera el 12 de febrero pasado la libertad a Gazze, que tuvo que pagar una caución de 5.000.000 de pesos. La Fiscalía apeló a esta medida

Una mujer -que decía ser funcionaria del gobierno de Santa Fe- buscaba convencer a las víctimas de que acepten dinero a cambio de levantar las denuncias, según contó el fiscal. “Se detectó que esa gestora trucha había mantenido comunicaciones previas con Gazze y su entorno”, apuntó.

Pablo Gazze es dueño del sanatorio Padre Pío, uno de los más importantes de Reconquista, y de la clínica Diagnóstico Médico Reconquista, y es además es familiar directo de Roberto Gazze, quien formó parte del directorio de la agroexportadora Vicentín hasta noviembre pasado. La defensa del médico, en manos de los abogados Raúl Berizzo y Germán Corazza, sospechan que detrás de estas denuncias hay intereses económicos en juego.

Las siete mujeres que se presentaron a denunciar al médico por abuso sexual quedaron, algunas de ellas, según el fiscal, con secuelas y trastornos psíquicos, por lo que sus identidades no fueron reveladas a la prensa. Además, algunas de ellas sufrieron amedrentamientos por parte de personas vinculadas al flebólogo.

Según explicó Marichal, la primera denuncia se produjo en octubre de 2019 y sería el último caso de abuso que cometió Gazze, según la investigación. Los episodios de abuso más antiguos son de 2013, por lo que se sospecha que desde hace ocho años este hombre abusaba de sus pacientes. El fiscal está convencido de que podrían aparecer más víctimas.

“Este médico era especialista en el tratamiento de várices. Aplicaba inyecciones y luego hacía masajes para disolver esa sustancia. También realizaba masajes linfáticos. Lo que cuentan las víctimas es que ponía música de relajación, apagaba las luces, les indicaba ejercicios de relajación y los masajes terminaban muchas veces en la penetración vaginal con los dedos”, explicó el fiscal.

Las denuncias no fueron inmediatas, salvo una que se concretó en diciembre de 2019, que fue la que disparó a que el resto se animara a contar que habían sido abusadas. “A partir de una publicación en Instagram, que fue como un escrache, varias víctimas comenzaron a contactarse y armaron un grupo de Whatsspap. Entre enero y marzo del año pasado se presentaron más víctimas a hacer la denuncia y otras se fueron enterando a partir de los comentarios de la gente, en una ciudad chica como esta”, advirtió el fiscal.

Raúl Berisso, abogado defensor del médico, dijo –en diálogo con LA NACION– hasta ahora la estrategia se concentró en lograr que Gazze saliera en libertad, como ocurrió el 12 de febrero pasado. Anticipó que denunciará al fiscal Marichal por incumplimiento de deberes de funcionario público.

“Gazze ha hecho muchas cosas para la sociedad de Reconquista al construir sanatorios y clínicas de primer nivel. Sospechamos que las denuncias podrían estar vinculadas a su actividad económica pero sabemos que es muy difícil de probar”, afirmó el defensor del médico, que está en libertad, pero no puede acercarse a las víctimas.

Fuente: La Nación