RÍO GALLEGOS - La historia de JP, el joven de 27 años que fue linchado en la mañana del 2 de enero en Río Gallegos, sigue sumando capítulos, ya que otras víctimas de abuso juntaron coraje para contar las agresiones sexuales que sufrieron por parte del acusado. 

Una excuñada de JP le contó a La Opinión Austral lo que él le hizo a su hija cuando tenía siete años. “Jamás me imaginé esto”, aseguró la mujer. 

Tal como lo informó La Opinión Austral, antes que detengan al abusador por segunda vez en lo que va del mes de enero, una sobrina utilizó las redes sociales para comentar los vejámenes a los que fue sometida durante 11 años en la localidad de Piedra Buena.

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Desde entonces llovieron denuncias contra el bailarín que, -por estas horas- se encuentra en la Comisaría Primera de la capital de Santa Cruz. 

A partir del relato de la sobrina de JP, la familia comenzó a preguntarse si él había cometido los mismos abusos contra sus hijas y, por estas horas, según lo que indicaron desde el círculo íntimo del acusado, se radicaron seis denuncias contra él. Cuatro en Piedra Buena, una en Río Gallegos y una en Las Heras.

Cuando Vanesa I. prima del bailarín, decidió contar lo que el joven le hizo a su hija hace unos años, otra mujer decidió dar a conocer la situación similar que le pasó a su hija, en manos de JP.

Según informa el diario santacruceño, por temor a represalias, la mujer pidió que no se usen sus nombres verdaderos, ni el de ella, ni el de su hija, por lo que serán llamadas Roxana (madre) y Gimena (víctima).

Hace siete años, Roxana era la cuñada de JP. Él estaba de novio con la hermana de ella, por lo que era muy frecuente que el bailarín se quedara a dormir en la casa del barrio 118 Viviendas en Comandante Luis Piedra Buena.

Ahora, Roxana rompió el silencio y contó lo que su hija le dijo hace unos meses, antes de denunciar al bailarín por abuso en la Comisaría de la Mujer y Familia de la ciudad del centro de la provincia, en abril del año pasado.

"Él se metió con lo más sagrado que uno tiene que es un hijo. Cuando nos enteramos que quedó detenido sentimos un poco de alivio, esperemos que se haga justicia, si no va a haber justicia social", advirtió la mujer. 

Roxana trabajaba de seguridad por las noches, por lo que su hija quedaba al cuidado de su hermana. En ese momento, Gimena tenía siete años y JP veinte.

Según contó  la nena en la Cámara Gessell en noviembre pasado, en dos noches, el bailarín se metió en la cama ella y la abusó. Incluso, la agresión sexual contó con un agravante.

Aunque la denuncia fue radicada hace meses, Roxana decidió contar el caso de Gimena para que “nunca más una mujer vuelva a pasar una situación así en manos de este hijo de p...”, expresó. 

Tanto ella como su hija viven en el norte de la Patagonia desde hace un tiempo, pero la noticia de la detención de JP la animó a contar su verdad. “Era un tío ejemplar, era muy cariñoso, jamás me imaginé esto. Capaz en otro momento hasta lo defenderíamos”, dijo Roxana sobre cómo era el bailarín en el pasado.

“Él se metió con lo más sagrado que uno tiene que es un hijo. Cuando nos enteramos de que quedó detenido sentimos un poco de alivio. Esperemos que se haga justicia, si no va a haber justicia social”, advirtió mujer, que es madre además de otra hija más chica.

“Lo que queremos pedir como familia es que las mamás o papás que llevaban a sus hijos a danzas y tuvieron a este hijo de p... como profesor se animen a contar si sus hijos también sufrieron abusos -pidió-. Estamos seguros de que hubo muchos casos más”, dijo Roxana en alusión al trabajo que tenía JP tiempo atrás en la Escuela Provincial de Danzas. El joven daba clases de folklore en nivel inicial. 

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Por lo pronto, JP continúa tras las rejas y el deseo de Gimena es que continúe ahí. “No le va a poder hacer más mal a ninguna otra mujer”, le dijo a su madre luego de conocerse que está detenido. 

La jueza Marcela Quintan está a cargo de la causa de abuso sexual contra el bailarín.