BUENOS AIRES - “Les decía que no, que pararan. Me lastimaron. Nada les importó”, cuenta Constanza Z, que tiene 19 años y es de Temperley. El domingo a la madrugada fue violada por dos hombres de 19 y 27 años que, tras ser denunciados por la joven, quedaron detenidos.

 Uno de ellos jugaba al fútbol en la Reserva de Los Andes. El club decidió “desvincularlo definitivamente”. Otras dos mujeres contaron en la Justicia que fueron abusadas por el mismo jugador.

Constanza dice que la contención de sus papás y sus amigos es lo que la está ayudando a seguir adelante. “Intento estar fuerte, quiero que el mensaje llegue, que se sepa lo que me hicieron y que los dejen presos”, pide la mujer.

Habla con Clarín desde el frente de la Comisaría de la Mujer de Temperley. Esta vez no fue por ella, está ahí para acompañar a otra de las víctimas de Agustín T. (19), uno de los hombres que, según relata, abusó de ella.

“A Agustín lo conocía del gimnasio. El sábado a la noche yo me había juntado con unos amigos y él mi escribió para que nos veamos. Estaba en grupo, como yo. Me insistió mucho y acepté”, resume Constanza.

Él pasó a buscarla por la casa de sus amigos. “Me subí a un auto en el que estaba Agustín con otro chico. Atrás nuestro venía otro coche que manejaba Sergio O. (27), que también abusó de mí. Es colectivero de la línea 278”, detalla.

Cuenta que Agustín le dijo que iban a buscar a unas amigas y que al rato los dos autos frenaron en el frente de una casa a esperar que salieran, pero que Agustín decidió modificar el plan. “Quiso dejar a su amigo esperando a las chicas y que nosotros nos cambiáramos al auto de Sergio. Nos pasamos de coche y ahí dijo que lo mejor era que nos fuéramos a lo de Sergio hasta que llegaran los demás”, recuerda Constanza.

Así fue como llegó a la casa de uno de sus victimarios, en El Zorzal al 2900, del barrio San José de Temperley. “Estábamos escuchando música y en un momento los dos se me empezaron a acercar. Les dije que no quería, pero no me hicieron caso. Les pedí por favor que pararan y no les importó”, relata la joven.

“Los dos abusaron sexualmente de mí. Intenté soltarme, me lastimaron. No pude salir”, recuerda, con su mamá Griselda al lado.

Un familiar de Sergio que necesitaba unas llaves tocó la puerta. Constanza aprovechó ese momento para vestirse y salir. “Yo lloraba y temblaba. Mis abusadores ofrecieron llevarme hasta mi casa. Les dije que no y me fui a la esquina. Eran las 6 de la mañana”, sigue.

Todavía en shock logró pedir ayuda. “Le escribí a una amiga para que viniera a buscarme. Llegó en moto con el resto del grupo. Me vieron el cuello lastimado. Empezaron a preguntarme qué me había pasado, qué me habían hecho. Yo estaba bloqueada, no podía responder”, dice.

Caminaron media cuadra hasta la casa en la que había estado Constanza y tocaron la puerta en busca de explicaciones. “Sergio abrió y culpó a Agustín. Yo seguía llorando sin parar, no me salían las palabras. Entonces lo subieron a Sergio a una de las motos y nos fuimos todos a buscar a Agustín”, agrega.

Agustín nunca salió de su casa, pero ya en ese lugar, Constanza pudo decirle a sus amigos que Sergio también había abusado de ella: “Mis amigos volvieron a subir a Sergio a la moto y nos llevaron a los dos a la Comisaría Sexta de San José, en Temperley”.

Sergio quedó demorado en el momento y, al día siguiente, detuvieron a Agustín, según precisa la joven. Ella pudo hacer la denuncia y fue trasladada a Lanús, donde le realizaron la pericia médica.

“En el informe van a figurar las lesiones de esa noche, los dos están acusados de abuso sexual agravado con acceso carnal. La Policía también se quedó con mi ropa y la de Sergio. Todas esas pruebas tienen que servir para que no salgan”, sostiene la víctima, que este jueves deberá ampliar su declaración.

En la causa interviene la fiscal María Delia Recalde, de la UFI 9 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.

Constanza dice que está conforme con el accionar de la Justicia y con la decisión del Club Los Andes, que aplicó el Protocolo contra la Violencia de Género y desvinculó al denunciado por abuso.

Tras dar a conocer su caso aparecieron otras víctimas. “Una es Rocío (18) y está declarando ahora”, comparte Constanza. La segunda denunciante tiene 17 años y espera junto a Constanza afuera de la Comisaría a que salga Rocío. Mónica, la mamá de la menor, charla con Clarín.

Dice que recién este martes su hija pudo contarle lo que había sufrido cuando tenía 12 años. “Vio la foto de Agustín en la publicación que hizo Constanza en redes y le dijo a su hermana que ese chico, que iba a su misma escuela, también había abusado de ella”, detalla Mónica, y llora.

“Estoy destruida. Este tipo nos arruinó la vida. Queremos Justicia”, cierra.