SAN FERNANDO (ADNSUR) -  El dato fue incorporado por la fiscal de San Fernando Bibiana Santella a la requisitoria de elevación a juicio a partir del testimonio de un policía que aquel 30 de diciembre de 2018 por la mañana custodiaba y preservaba el lugar del hecho antes de la llegada de la Policía Científica, así lo confirmó Télam.

El efectivo de la comisaría de Virreyes Oeste declaró en el expediente que mientras estaba de consigna a la espera de la llegada de la fiscal y los peritos, escuchó "gritos provenientes del interior de la vivienda, los cuales le llamaron poderosamente las atención", ya que le habían dicho que dentro de la casa sólo estaba el cadáver de Toledo.

El policía contó que tomando los recaudos necesarios para no pisar ni tocar nada, se asomó al interior de la habitación donde yacía el cuerpo y volvió a escuchar gritos detrás de la puerta principal y cuando observó detenidamente advirtió la presencia de un "loro de color verde y tamaño estándar" dentro de una jaula blanca.

Cuando se retiraba, volvió a escuchar gritar al loro la frase: "¡Ay por favor soltame, ay no!".

El loro también es mencionado en la causa por una almacenera y vecina de la víctima, que afirmó que no sólo le compraban a ella las semillas para el ave, sino que una vez lo escuchó repetir la frase "¿por qué me pegaste?" y justo coincidió con el momento en el que una de las parejas de la víctima fue echada de la casa porque le había pegado a Toledo.

Elizabeth apareció asesinada a las 6 de aquella madrugada de tormenta en una habitación de madera tipo altillo que alquilaba y está ubicada en el segundo nivel de la casa 27 de la calle Boedo, esquina Gorriti, del barrio Presidente Perón.

El cuerpo estaba desnudo, tirado boca arriba sobre uno de los colchones que había en el piso, en medio de un gran desorden y con visibles golpes en el rostro.

La autopsia determinó que Toledo había sido violada, que le habían dado una paliza -sobre todo golpes en la cabeza-, y que la causa de muerte fue un estrangulamiento manual.