En relación a lo dicho sobre la entrega del gobierno provincial de las 1300 viviendas, también hay otras entregas que se vienen cumpliendo a través de entidades intermedias, pero lo que tiene que ver con viviendas sociales, el ritmo de entrega, el ritmo de construcción, el ritmo de inversión, está muy por debajo de lo que muestran las necesidades de una ciudad que, se caracteriza por la usurpación de tierras, por la situación de más de 3600 familias viviendo en asentamientos ilegales, en precarias condiciones de seguridad, en cuanto a los servicios públicos con conexiones de electricidad clandestinas, con conexiones de gas clandestinas, en situaciones de riesgo.

Una cosa no justifica la otra, pero es parte de las postales que atraviesan a esta ciudad, donde la vivienda social ha dejado de ser una herramienta del Estado provincial para por lo menos empezar a responder parte de esta demanda.

Una demanda que tiene alrededor de 60 inscriptos por mes y contabilizamos sólo los días hábiles, porque hay entre tres y cuatro nuevos inscriptos por día... Un problema grave que tiene que ver con el techo propio en Comodoro Rivadavia y que, lamentablemente, se ha notado especialmente en estos últimos años, últimos cinco años, podríamos decir, una merma bastante considerable.

En relación a ello, en lo que tiene que ver con la inversión directa del Estado para dar respuesta en materia de viviendas sociales, la única expectativa que queda a muchas personas es seguir esperando el paso de los años, inscriptos en una lista y aquellos que pierden la paciencia van y toman una tierra, después vemos cómo se resuelve... pero así se va acumulando.

Me quedo con lo que decía un habitante de uno de estos asentamientos: hay casas de chapa por donde pasan cables de electricidad por arriba, a donde uno de esos cables se pele, la casa se convierte en un microondas.