Llega un punto en nuestra vida donde comenzamos a darnos cuenta que papá no es perfecto: tiene sus errores, no tiene razón en todo y hasta comenzamos a diferir con él. Más adelante terminamos dándonos cuenta que ni Superman ni Batman pudieron hacer lo que él hizo. 

Cuando somos pequeños, quien encarna la figura paterna es nuestro ejemplo a seguir, nuestro guía, nuestro protector y todo lo que hace está bien. A medida que crecemos nos vamos dando cuenta que no todo lo que hacen está bien. De repente, vemos que papá comete errores como cualquier otra persona.

Cuando papá deja de ser un súper héroe

Caemos en la realidad de que no es un súper héroe y hasta nos vemos decepcionados. Pasado un tiempo más, cuando llegamos a cierta edad donde las responsabilidades nos empiezan a inundar y afrontamos todo tipo de problemas, confirmamos que son más que súper héroes: ni Superman ni Batman se animaron a criar un hijo inculcando valores, trabajando día a día para que no le falte nada, y acompañando cuando había que hacerlo durante la vida. 

A una figura paterna, sea por relación biológica o meramente sentimental, no hay adjetivo que la califique mejor que la palabra cargada de valor que engloba todo lo que significan para nosotros, y que es más que un súper héroe y cualquier otro rol ficticio: es papá.
 

¿Querés mantenerte informado?
¡Suscribite a nuestros Newsletters!