COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Una extensa reunión se produjo entre el gobernador Mariano Arcioni, representantes de operadoras y los sindicatos petroleros, ante el preocupante panorama planteado por dos problemas de coyuntura: las medidas del gobierno nacional para congelar combustibles cargando el costo a las provincias, por un lado, y la imposibilidad de acceder a los yacimientos y desarrollar tareas con normalidad, debido a los cortes de ruta de empleados estatales.

Según contó a ADNSUR el ministro de Hidrocarburos, Martín Cerdá, en relación al impacto negativo de los cortes de ruta se acordó abrir un compás de espera hasta mañana, a la espera de la reunión a la que el gobierno ha convocado en Rawson con estatales, para intentar destrabar el conflicto.

El encuentro fue programado en la Casa del Chubut en Buenos Aires la semana pasada, para evaluar los impactos del “dólar petrolero”, como se ha denominado al tipo de cambio congelado en $45,19, para poder sostener los precios de los combustibles sin cambios durante los próximos 90 días. Esta medida afecta especialmente las arcas provinciales, ya que el Estado perderá alrededor de 1.600 millones de pesos entre regalías petroleras y gasíferas.                

Por el lado de la actividad, Cerdá indicó que en la provincia no habría en principio mayores perjuicios, a diferencia de lo que ocurre en Neuquén, ya que las empresas manifestaron su decisión de que mientras el decreto no exceda los 3 meses, no habrá alteración en las inversiones.

 “Hoy la mayor preocupación es la imposibilidad de subir a los yacimientos –detalló el ministro, minutos después de la reunión-, ya que las operadoras nos dijeron que mientras puedan ingresar a trabajar no van a tocar los planes de inversión por estos 90 días que duran las medidas nacionales. Pero si no se puede trabajar con normalidad, se pueden empezar a complicar las cosas: por eso se planteó la espera hasta mañana, como pidió el gobernador, a la espera de que se pueda destrabar el conflicto”.

Tal como informó esta agencia, la preocupación crece en el sector porque al no poder subir a trabajar las empresas de servicios, hay prestaciones que no pueden llevarse en apoyo a los equipos de torre, además de la pérdida de facturación de las propias empresas de servicios.