SANTA CRUZ (ADNSUR) - El sindicato petrolero de Santa Cruz anticipó que el martes 10 de marzo lanzará un paro de actividades, en el marco del conflicto con la compañía Sinopec, ante el proceso de desinversión que comenzó en 2013 y se profundizó en los últimos tres años.  “Si no arribamos a un acuerdo el lunes próximo, vamos a parar toda la industria en Santa Cruz”, se advirtió desde el gremio.

La advertencia llegó luego de un cónclave entre los principales dirigentes del sector, en un hotel céntrico de Río Gallegos, para definir la estrategia que llevarán el 9 de marzo al encuentro con directivos de la operadora, que podría resultar definitorio.

De la reunión participaron los principales dirigentes gremiales de Petroleros Privados, Jerárquicos y Camioneros, en el marco de las negociaciones que se prolongan desde mediados del año pasado, cuando la empresa redujo aun más su actividad, tras conocerse medidas del gobierno nacional que pesificaron parcialmente los precios del petróleo.

Según trascendió tras la reunión del miércoles, los gremios comenzarían con medidas de fuerza en toda la provincia desde la hora cero del martes 10 de marzo, que incluirían un paro general y cortes de ruta en el territorio provincial.

 “La producción bajó considerablemente luego de la reducción de perforaciones, que llegaron a una etapa crítica, y continúan en peligro los puestos de trabajo en la provincia”, marcaron anoche desde el gremio de petroleros de base.

Tal como informó ADNSUR, el retroceso de Sinopec explica una parte importante de la caída de actividad en el norte santacruceño, ya que su curva de inversión disminuyó fuertemente entre 2019 y 2015, en tanto sus desembolsos se redujeron a una tercera parte de lo invertido cuatro años atrás. Desde los 222 millones de dólares anunciados en 2015, retrocedió en 2016 hasta 184, para bajar a 123 en 2017, a 45 en 2018 y subir levemente hasta 75,8 el año pasado, según los compromisos de inversión comunicados a la Secretaría de Energía de la Nación.

Esto se tradujo también en menores volúmenes de producción: mientras en 2015 su producción ascendía a 1,5 millón de metros cúbicos, el año pasado su extracción de crudo apenas superó el millón de metros cúbicos, es decir una reducción del 33%. Medido en barriles, la caída supera los 3,1 millones de unidades.