Mientras se espera el cónclave petrolero convocado para este miércoles 25 de enero en Comodoro Rivadavia, continúan las repercusiones y análisis sobre el riesgo que comenzó a advertirse, respecto de una merma de actividad y migración de empresas de servicios especiales desde esta región hacia Neuquén, ante las mayores oportunidades que ofrece hoy Vaca Muerta.

Conrado Bonfiglioli, gerente del IAPG Seccional Sur, expuso ante la consulta de ADNSUR, una reflexión sobre los caminos que debería seguir la región para evitar que los pronósticos negativos lleguen a concretarse, aclarando que su opinión es vertida a título personal y no como un posicionamiento formal del organismo técnico.

“Ante todo, creo que siempre es positivo que los diversos sectores, como el empresarial, el gobierno y gremios, estén atentos a lo que viene –expresó en principio-, pero tampoco se debe caer en una cuestión de voluntarismo. Evidentemente, lo que está sucediendo en Neuquén es absolutamente contundente y los números mandan. Nosotros hemos sido la cuenca del país con mayor producción de petróleo, durante 100 años, pero hoy hemos dejado de serlo”.

Esa producción petrolera no sólo ha sido superada por Neuquén, sino que aquella región cuenta con una de los mayores volúmenes de recursos de gas del mundo, lo que significa su principal activo, de cara a las necesidades energéticas y de balanza comercial del país.

“Esto nos tiene que llevar a reflexionar qué estamos haciendo para defender nuestros intereses –planteó-, lo que debe ser parte también parte de una conciencia colectiva. Nosotros estamos en una transición hacia las fuentes de energía limpia, en lo que hay un futuro productivo, pero sabemos también que eso va a ser un proceso muy largo y tiene que consolidarse a través del petróleo”.

“Esta cuenca subsidió el petróleo a todo el país durante décadas”

Al continuar su razonamiento, Bongiglioli opinó que  “deberíamos exigir al gobierno nacional, sin entrar en consideraciones políticas, con estadísticas en la mano, para defender a la provincia y demostrar que durante décadas hemos subsidiado el petróleo para todo el país y esta cuenca fue la que hizo el mayor aporte, porque era la principal productora, por lo que hoy debería haber algún tipo de estímulo, que baje desde Nación a Provincia y el Municipio, para poder incentivar la producción. Porque por sí mismo el voluntarismo no va a conseguir nada”.

En ese marco, razonó que las empresas irán a trabajar donde cuenten con mayores frutos económicos, por lo que “debemos equiparar de alguna manera y para eso tenemos que trabajar en conjunto, con nuestros diputados y senadores, cualquiera sea su partido político. Si hoy tenemos problemas, es difícil imaginar lo que puede pasar dentro de cinco o seis años, porque será todo mucho más grave”.

Entre los objetivos de esa tarea, el directivo también opinó que se debe establecer un rol productivo para la cuenca San Jorge, a la que vinculó con mercados de exportación, aunque admitió que esto depende de una serie de variables internacionales difíciles de manejar y de prever. Tal como reflejó ADNSUR en un informe del sábado 21 de enero, desde Chubut se exportaron más de 950 millones de dólares en petróleo durante el año pasado, mientras que el precio del crudo Escalante superó al del crudo de Neuquén.

“Otra cosa que no se está aclarando demasiado es la necesidad que hay en las refinerías argentinas de nuestro petróleo, ya que se necesita para la mezcla (con crudos más livianos, como el de Neuquén), para que todo el sistema pueda funcionar bien. Es decir, todavía tenemos nichos donde trabajar”, advirtió Bonfiglioli.

Sin embargo, el entrevistado dijo que se deben adoptar decisiones de fondo: “El tema está en si nosotros vamos a dejar caer la producción de la cuenca, o si la vamos a sostener. Crecer, ya no  vamos a crecer, porque es una cuenca muy madura, por eso está pasando a niveles de producción terciaria y ese tipo de mejora ya no pasa por mayores perforaciones. Lo que sí podría ser una salida, es establecer incentivos para aquellos que perforen por sobre lo convenido en sus exigencias de inversión”, añadió.

“Creo que aún hay tiempo para afrontar el problema todos juntos, porque acá el interés es de los trabajadores, de las empresas, de los gobiernos y también de todos los ciudadanos, aunque no tengan que ver con el petróleo, porque cuando hay crisis repercute en todos”.

Incentivos: exención de regalías hasta que se recupere la inversión en pozos adicionales

Sobre el tipo de incentivos a establecer, Bonfiglioli propuso un modelo como el que se aplica en Canadá, donde hay regalías diferenciadas durante algunos años, hasta que las inversiones empiezan a aportar rentabilidad:

“Creo que debemos volver a ser competitivos y una forma de hacerlo es premiar a aquellas empresas que perforen por encima de lo que tienen programado hasta ahora. Los incentivos tienen que ver con temas impositivos. Por ejemplo, nosotros como país cobramos regalías sobre la inversión, pero hay otros países que empiezan a hacerlo cuando los pozos ya dan ganancias. Es decir, se comienza a cobrar cuando las operadoras pagaron el pozo y esa sería una buena salida, que aplican países como Canadá, por ejemplo”.

Para aclarar que una medida así no significaría reducir los ingresos actuales por regalías, Bonfiglioli explicó que si una operadora determinada viene perforando 40 pozos por año, el incentivo comenzaría a regir sólo a partir del pozo número 41.

“Tendría una exención temporal, para aliviar la carga impositiva en la etapa de inversión, pero una vez que se ha recuperado el costo de la perforación, se vuelven a cobrar las regalías, incluso con un porcentaje que podría ser mayor. Eso permite recuperar el dinero invertido en forma rápida y una vez que lo consigue, podrá invertir en más pozos”.

También reconoció que hay un debate técnico en la cuenca San Jorge, respecto de la conveniencia de realizar nuevas perforaciones en una cuenca de tan alta madurez, con porcentajes de agua de formación que ya alcanzan un 95 por ciento.

“Los estudios técnicos indican que no van a ser pozos de gran producción, frente a una inversión de costos elevados para perforar y al no tener ese rédito, quedan en desventaja frente a los pozos de Neuquén, que aunque sean más costosos, la alta productividad que tienen, les termina reduciendo ese costo. Muchos dicen que deberíamos hacer pozos inyectores, para reactivar algunas zonas con secundaria. Son discusiones que debemos dar y tendremos que ser imaginativos y estar unidos en busca de soluciones. Es un problema que puede ser muy grave para la región, porque si empiezan a bajar los puestos de trabajo y se reduce la inversión, habrá menos comercio y menor actividad para todos los sectores económicos de la zona, no se limita sólo al ámbito petrolero”.

Finalmente, Bonfiglioli opinó que se necesita un plan a mediano y largo plazo “para que la balanza sea equilibrada, para que en la transición energética se vaya tomando la posta con nuevos puestos de trabajo y nueva actividad económica basada en fuentes de energía limpias. Pero esa transición no será de un día para el otro y sin una actividad económica como la que genera el petróleo, no vamos a llegar”.

¿Querés mantenerte informado?
¡Suscribite a nuestros Newsletters!