COMODORO RIVADAVIA (ESPECIAL PARA ADNSUR / Por Raúl Figueroa) - Si se compara la producción petrolera de los últimos dos años, la cuenca del golfo San Jorge perdió alrededor de 18 millones de barriles de crudo, según surge de las retracciones acumuladas en 2016 y 2017, en comparación al año 2015. En términos de regalías petroleras, ambas provincias dejaron de percibir en el mismo período un monto equivalente a unos 87 millones de dólares, lo que a valores de hoy representaría unos 1.700 millones de pesos.

Mientras se aguarda a que los registros oficiales de las primeras semanas del año confirmen las buenas perspectivas que se trazan en ámbitos políticos, gremiales y empresarios, respecto de una mejora en los índices productivos particularmente en la provincia de Chubut, los datos de los últimos dos años siguen reflejando hasta qué punto impactó la crisis en la actividad.

Los registros oficiales del Ministerio de Energía de la Nación, cotejados para este informe de ADNSur, permiten inferir que Chubut dejó de extraer en los últimos dos años algo más de 10,7 millones de barriles de crudo, en comparación al año 2015. Si se considera un precio promedio del orden de los 40 dólares por barril, esto representaría unos 428 millones de dólares que dejaron producirse, mientras que el 12% de regalías correspondientes a la provincia (sin contar los ítems de ingresos adicionales) significan unos 51,6 millones de dólares. Es decir, más de 1.000 millones de pesos, en la cotización actual.

En Santa Cruz, los números oficiales reflejan un retroceso de 7,4 millones de barriles menos, considerando los últimos dos años contra el 2015. Esto significa unos 296 millones de dólares, es decir unos 35 millones de dólares que Santa Cruz dejó de ingresar en sus arcas en concepto de regalías. Llevados a la cotización actual, algo más de 700 millones de pesos.

En suma, los anuncios de recupero productivo proyectados para el año 2018 deberán contrastarse contra estos guarismos, que reflejan con claridad el retroceso productivo de la cuenca, para saber en cuánto se mejora –en términos reales- la actividad respecto del año 2015.