El barril de petróleo tipo Brent, que se toma como referencia en la Argentina, cotizaba este lunes cerca de 130 dólares, mientras que al inicio de la sesión llegó a ubicarse en 137 dólares, un valor que no se registraba hace 13 años y 8 meses.  

Al estabilizarse la cotización y antes de que termine la jornada, los contratos para el mes de mayo se ubicaban en los 128,98 dólares, lo que significó una suba de casi 11 dólares y más del 9 por ciento en relación al cierre del último viernes.

La invasión de Rusia a Ucrania sigue provocando tensiones en el mercado energético mundial y varios analistas coinciden en que se ha iniciado un ciclo de precios altos, tanto para el petróleo como para el gas, que podría prolongarse por varios años. Proyecciones de JP Morgan ubican el barril en 185 dólares para fines de este año.

Por otra parte, la suba del precio del gas licuado es un problema importante para la Argentina, debido a las importaciones de ese producto que el país demanda especialmente en las épocas de cosecha y en el invierno. La semana pasada, la unidad de medida del producto se ubicó en 60 dólares, frente a los 25 dólares que había promediado en los meses previos, por lo que de persistir esos precios en los próximos meses significarán un fuerte impacto en la demanda de dólares para el país.

Además, como parte del gas y gasoil que se importan se destinan a alimentar las usinas de generación de electricidad, los precios externos podrían presionar más sobre las tarifas internas del país, que han comenzado a tener incrementos a partir de la decisión de reducir subsidios aportados por el Estado nacional. 

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