COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - “Entre el 30 y 40 por ciento de las pymes del país van a quebrar y se van a perder entre 30 y 40 mil empleos”. La afirmación pertenece a Marcos Zandomeni, quien disertó días atrás en el marco del ciclo “Diálogos de saberes: políticas energéticas en la postpandemia”, organizado por la Universidad Nacional de la Patagonia, con la propuesta de pensar el escenario que viene tras superar la crisis del Covid 19. Con señales contradictorias, la región empieza a despertar. Chubut se prepara para subir 37 equipos en los próximos dos meses, aunque los temblores del sector pasan por los reacomodos que podría dejar la histórica paralización de la demanda, conjugado con problemas financieros de arrastre.

“La OFEPHI tendrá que fortalecerse porque las provincias están desdibujadas –añadió Zamdomeni, un ex ministro de Energía de Mendoza -. La nación lidera las políticas energéticas y las provincias deben ponerse los pantalones largos para defender sus recursos”,  sentenció. “Si no aparece esta organización, habrá otro espacio de discusión para las políticas energéticas, sobre todo las provincias que no son Neuquén”, en referencia a la gran concentración de inversiones que atrajo Vaca Muerta durante los últimos años.

La necesidad de fortalecer a las provincias fue expuesta también por otro expositor, Martín Guglielmone, master en Finanzas y especialista en políticas energéticas, quien abogó por la necesidad de ampliar la mirada hacia la totalidad de las cuencas y no centrarse sólo en el shale de Vaca Muerta.

La referencia a las pymes que podrían quebrar estuvo dada en torno a un problema del que ninguna empresa está exenta, considerando que la crisis económica mundial ha provocado impactos en las principales economías del mundo. José Luis Esperón, gerente de Petrominera y también partícipe del ciclo de “Diálogos…”, había dado cifras una semana antes:

“El consumo de petróleo en el mundo era de 100 millones de barriles antes de la pandemia y cayó un 35 por ciento –reseñó-. Esto golpeó fuertemente a la cuenca San Jorge, donde el barril de petróleo se liquidaba a 58 dólares en enero y en el último mes se llegó a exportar a 11 dólares por barril. La demanda de combustibles se retrajo un 65 por ciento y en el caso nuestro, que distribuimos combustibles en el interior de la provincia, se cayó un 80 por ciento, porque no circula nadie”, describió.

Otro indicador, que golpea especialmente al crudo Escalante, es la abrupta caída de la demanda de asfaltos, en un 85 por ciento menos en abril con respecto al mismo mes del año anterior.

La deuda de YPF y su repercusión en las PYMES

La exposición de Guglielmone pemitió conocer detalles de la compleja situación de YPF y el ajuste que esto podría implicar para sus pymes contratistas, al detallar que “será muy difícil que pueda afrontar la deuda y esto va a condicionar fuertemente su política de precios. Por eso pidió el barril sostén y ahora fue uno de los propulsores del plan de incentivos para el gas, lo que hará subir los precios para incrementar la actividad”. Para el analista, el alto endeudamiento lleva a la principal operadora a ajustar sus costos, por lo que advirtió que “viene un ajuste muy fuerte en sus contratos con empresas de servicios”.

Indicó que si bien el endeudamiento comenzó en la gestión de Galuccio, se profundizó durante el gobierno de Macri, a partir de un ciclo financiero en el que había deuda disponible que también fue tomada por las provincias, pero la empresa quedó descalzada con ingresos en pesos (y congelados en la última etapa) y deuda en dólares.

Por su parte, Esperón apostó expectativas favorables a la figura de Sergio Affronti, nuevo CEO de la petrolera, al que conoce por su anterior rol en la compañía, en la que el actual gerente de Petrominera se desempeñaba en el INTI y desde el Ministerio de Producción se asistió a 600 pymes contratistas de la petrolera, para apuntalarlas a través del programa ‘Sustenta’: “creo que Sergio es consciente de la importancia de las pymes y no va a apuntar al costo financiero, sino que tiene claro la importancia de este sector y el potencial para reemplazar servicios o insumos importados por producción local”.  

Las señales positivas de Chubut

En un contexto de múltiples dificultades, la provincia de Chubut recibió señales positivas para comenzar a reactivar la producción de petróleo durante los próximos dos meses, si es que el mercado internacional no sufre nuevas recaídas de precios, en una economía mundial que estará convaleciente por mucho tiempo.

En los últimos días Jorge Avila confirmó que se activará un parque total de 37 equipos, lo que incluye 6 perforadores, 14 equipos de terminación y 17 de reparación, luego de que en abril los equipos de torre estuvieron totalmente paralizados en todo el país.  Si bien todavía estará por debajo de la actividad previa a la pandemia, cuando había entre 18 y 20 perforadores operando en la provincia, esa actividad significa empezar a salir del letargo para más de 7.000 trabajadores que en los últimos dos meses debieron quedarse en sus casas.

Ese indicador, claramente positivo, choca sin embargo con otras señales que persisten como amenaza de tormenta en el horizonte, como la reciente baja de 6 equipos de San Antonio Internacional, la que a su vez mantiene vínculos con otras 80 empresas de la región y ocupa 1.700 operarios en forma directa en San Jorge.  “A esto hay que sumar unas 90 empresas más que podrían verse muy afectadas”, advierten en el sector, señalando las implicancias que podría tener la caída de ese gigante de servicios y un efecto arrastre. Afectada por una situación financiera de alta complejidad y una deuda de 100 millones de dólares, la empresa atraviesa una crisis, si no se frena a tiempo, no pasará inadvertida en el país, ni mucho menos en esta región.

Como después de cada tsunami ocurrido en la geografía mundial, los efectos del daño reciente están sobre la superficie. Pero todavía se aguadan posibles réplicas y daños colaterales.