COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El mes de julio está marcado en rojo en el habitualmente deficitario escenario chubutense. Es que el séptimo mes del año combinará un cruce de variables que puede resultar en un impacto con pocos precedentes en las últimas décadas. 

Un vencimiento de deuda por casi 17 millones de dólares, combinado con una caída de regalías petroleras que para ese mes podría proyectar, con suerte, un ingreso similar a la deuda, o incluso por debajo, dejaría la cuenta en cero. Es decir, nada. O menos que nada.

Las proyecciones elaboradas por el Ministerio de Economía de Chubut el año pasado, al momento de pedir autorización para comenzar a renegociar su deuda externa, no deja mucho margen para las dudas.

En abril, Chubut debe afrontar 16,9 millones de dólares de vencimiento. Como las regalías de marzo todavía no reflejaron completamente la baja de precios del petróleo, todavía alcanzó para pagar, aunque hubo una menor recaudación.

Entre petróleo y gas, la provincia habría recaudado alrededor de 25 millones de dólares en el tercer mes del año. De petróleo neto serían unos 23 millones de dólares, según fuentes de esta columna. Bastante menos que los 32 millones de enero, pero no tan pocos como podrían entrar en los próximos meses.

Julio, un cruce de curvas peligrosas

El próximo vencimiento fuerte toca al mes de julio. Son 16,4 millones de dólares. El 26 de julio, la provincia debería afrontar el pago de 12,6 millones de dólares por intereses del bono BOCADE, colocado en el año 2016. Además, ese mes debe descontar de regalías otros 4,1 millones de dólares del Fideicomiso financiero tomado en el año 2010, que en la práctica fue un anticipo de regalías. Tecnicismos al margen, “a la hora de los bifes” la provincia debería superar ese mes con 16,7 millones de dólares menos.

¿Qué pasa con los ingresos que deben solventar esas obligaciones? Como se dijo, marzo no reflejó del todo la caída de precios del petróleo. Las regalías cayeron un 28 por ciento en relación a enero, pero podría haber sido peor, porque el precio promedio de marzo para el crudo tipo Brent fue de casi un 51 por ciento más bajo.

La amortiguación se explica por liquidaciones provisorias, con una cláusula que permite ajustar al mes siguiente. Además, algunos contratos se hacen con uno o dos meses de anticipación, por eso es que las bajas en la cotización tienen un reflejo retardado, pero impactará directamente en los próximos meses.

Como sea, en abril la liquidación será menor a la de marzo. Y si no hay recupero del precio internacional, los próximos meses las liquidaciones se harán sobre promedios del 50 por ciento más bajos que enero. Sobre 25 ó 20 dólares. O menos.

Es por eso que aparece el riesgo de las “regalías cero” para julio. Una liquidación que signifique la mitad de enero arrojaría un monto de 16 millones de dólares de regalías petroleras. Con suerte, será igual  a la deuda que debe afrontar ese mes, o incluso podría quedar por debajo. Aun pagando, Chubut entraría en default con acreedores externos.
  
A los fines de la administración pública provincial, vale recordar un detalle que no es de menor importancia. Ese mes se deben afrontar los aguinaldos. En el mismo período, en 2019, se restableció en la provincia el pago escalonado de salario, cuando que afrontar aguinaldos y un vencimiento de 31 millones de dólares de deuda.

Urge renegociar

La provincia está en una encrucijada. Si bien esta semana se reiteró desde el Ministerio de Economía que hay un proceso de renegociación en marcha, no hay mayores precisiones sobre el alcance de dicha gestión. Asimismo, el gobierno nacional anunció que asistirá técnicamente a los estados provinciales en sus procesos de renegociación.

El prospecto de deuda en la colocación del bono BOCADE contempló situaciones como las que atraviesa el mercado hoy mundial y sus consecuencias negativas para la provincia:

“Dado que una parte sustancial de los ingresos de la Provincia deriva de las regalías hidrocarburíferas pagadas por las Concesionarias, una caída en el precio del petróleo y el gas podría reducir el monto de las regalías hidrocarburíferas cobradas de dichas Concesionarias y, por tanto, podría dar lugar a un efecto adverso sobre el desempeño económico y las finanzas públicas de la Provincia”, se lee en la página 52 del extenso documento.

Entre las condiciones para generar una renegociación de las condiciones, que es lo que hoy necesita Chubut, como reprogramar plazos de vencimiento, se menciona la condición de que debe aceptarlo no menos del 75 por ciento de los tenedores de títulos.

En la debilidad, una fortaleza

Paradójicamente, hoy la posibilidad de que se corte el “débito automático” con el que cada mes se reúnen los fondos para pagar a los tenedores de títulos de manera puntual, de una forma que envidiaría cualquier médico o enfermero expuesto a la primera línea de la pandemia, podría ser la mayor fortaleza de la provincia para pedir una reprogramación de plazos.

Mientras el flujo de fondos garantizaba el cobro, los acreedores no tenían razones para escuchar.

El nuevo proceso tampoco será sencillo. Pero en las circunstancias actuales, el coronavirus y el impacto de la economía global pueden ahorrar muchas explicaciones. De paso, se podría discutir por qué el BOCADE reconoce una tasa del 7,7 por ciento, cuando otros instrumentos de la provincia, como el BODIC II, que también tiene vencimientos próximos, pudieron pagar casi la mitad de esos intereses, a partir de la robustez de la garantía.

Los plazos urgen y no parece haber mucho tiempo para encontrar resultados. Julio está a la vuelta de la esquina. Si no se reprograma, el próximo vencimiento fuerte es mucho peor: en octubre tocan otros 29,5 millones de dólares.

Falta mucho. Además, quién sabe en qué andará el mundo para ese entonces.