El periodismo es un oficio que no deja espacio para los nostálgicos. Subido al tren del cambio continuo, la incertidumbre y tragedia del coronavirus planteó un escenario disruptivo y único: los periodistas salimos a contar una noticia mundial acerca de un virus que se filtró en cada gobierno y comunidad, en donde fue imposible mantenerse indiferente.

Los medios tuvimos que ponernos a la altura de una agenda impuesta pero también una circunstancia y oportunidad única de demostrar por qué seguimos latiendo. ¿Qué nos vuelve necesarios en la avalancha de sobreinformación a la que estamos sometidos cada día? ¿Cómo contamos una historia en el lenguaje que nos imponen los nuevos modos de consumo a través de las redes sociales? ¿Por qué alguien hará un “click” en una noticia o decidirá sumarse a una transmisión en vivo?

Como ocurre de manera ininterrumpida desde su fundación allá por 2012, el equipo de ADNSUR asumió en el nuevo contexto de la pandemia el desafío de la búsqueda. Y el que busca, encuentra. En un trabajo que se construye mes a mes, nos consolidamos desde el año pasado en el medio digital mas consumido de Chubut. Nacimos nativos digitales. Parados allí, salimos a contar lo que estaba pasando y nos volvimos esenciales en medio de la soledad y el confinamiento.

La pandemia devolvió la mirada a los medios. Así como aceleró el tantas veces anunciado fin del papel, potenció y disparó las métricas de quienes enfocados en lo digital consolidamos un vínculo de confianza con la audiencia. Estando donde había que estar, con información precisa y veraz, navegando la primicia y la oportunidad.

Con el coronavirus el periodismo serio, de análisis y de trinchera reavivó el fuego sagrado. El periodismo es un servicio. Está para informar y acompañar. El COVID alertó sobre aquellos que, agazapados, hacen culto un culto de la desinformación: en una situación tan extrema como lo es la pandemia y sus consecuencias, no hay margen para una “fake news” que suba las dosis de ansiedad o valide una creencia que nos desoriente en la lectura de la realidad.

Con esta coyuntura actual como telón de fondo, hoy se recuerda el Día del Periodista por lo que sigue siendo la inyección de adrenalina y motor diario en ADNSUR. Mariano Moreno fundó la “Gazeta de Buenos Ayres” bajo un deseo de independencia de los entonces discursos dominantes. Quería una mirada propia de la realidad, mas cercana y debatida desde los intereses “locales”.

El primer diario independentista se fundó el 7 de junio de 1810, fecha en que se imprimió el primer ejemplar. La Gazeta de Buenos Ayres nació para ser un órgano de difusión de las ideas de la Primera Junta de Gobierno y escribieron personalidades como Manuel Belgrano y Juan José Castelli.

Vuelvo a una de sus repetidas editoriales. Vale la pena: “Si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria”.

Como decía Mariano Moreno, “la verdad es una virtud”. Para eso trabajamos. Bajo el mismo compromiso y en un territorio donde no existe un “viejo” ni “nuevo” periodismo sino un modo de ejercerlo. Con un equipo de periodistas que, en un proceso de capacitación continua, asumen el compromiso de llevar la realidad a cada móvil, a cada computadora, en todas las plataformas.

Antes y ahora, el periodismo está para reforzar la sociedad civil. Aún en los acelerados cambios de los tiempos que corren este es el lugar donde debemos seguir firmes y parados.  Una final de Moreno, de alto precio pero gran recompensa: “quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”, decía.

Feliz día al (maravilloso y desafiante) equipo de ADNSUR, enfocado sumar experiencias para nuestra comunidad de seguidores, en  pensar en un periodismo actual y en volvernos necesarios. Siempre apoyado en el trabajo continuo que en breve traerá nuevos anuncios y productos a nuestro medio.  

Feliz día a los colegas que siguen haciendo honor al oficio.

Gracias a nuestros anunciantes, garantes de una difícil pero no imposible supervivencia. Y a nuestros seguidores, los que con “likes” y críticas hablan de nosotros y nos ponen en donde hoy estamos. Todos hacen que el periodismo siga vivo.