En el enorme desafío que enfrenta la humanidad para intentar frenar perentoriamente el aumento de temperatura de la tierra causada por la propia actividad de sus habitantes, la energía y sus formas de administración y uso adquieren el rol quizás más importante en toda la historia, según coinciden casi todos los sectores de la investigación socioeconómica y ambiental. 

La IEA (Agencia Internacional de Energía) acaba de publicar su reporte sobre Perspectivas energéticas mundiales 2022 diciendo “el mundo se encuentra ante la primera crisis energética global”. 

Nadie debería poner en dudas a esta altura de los tiempos que el desarrollo tiene aparejado la imprescindible necesidad de articular y equilibrar los efectos positivos con los negativos, en los aspectos humanos y económicos, de la mano de los impactos tecnológicos y de la innovación para intentar defender a nuestro planeta al que se ha puesto en grave riesgo.

Un riesgo que aún no se conoce en la profundidad que puede alcanzar para la sobrevivencia de muchas especies vivas y de las personas en general. 

Los datos del último informe de The Lance Countdown y que la ONU los ha hecho suyos en esta última semana de octubre son contundentes, “la crisis climática está provocando menores cosechas y la crisis alimentaria consecuente. Por lo cual en 2020 cien millones de personas mas que en 2010 padecieron inseguridad alimentaria”.

 ¿Ahora bien, se trata solamente de corregir los efectos que las formas de energía utilizadas durante los últimos doscientos años han provocado? Pues decididamente no. Hay que tener la capacidad de hacer de este escenario de crisis global, una oportunidad de oro para nuestro país y para regiones como la Patagonia. 

Ser una de las zonas del mundo que lideren acciones climáticas y productivas innovadoras que resulten beneficiosas para nuestra población mediante un mejor e integral desarrollo social y económico. En la geopolítica hay nuevas situaciones para un mundo cambiante. 

La presión sobre los precios de suministros globales ha ocasionado inflación y recesión y flujo de fondos que pueden hacer pensar si asistiremos a un retroceso de las energías limpias o un impulso nuevo en el sentido de la descarbonización.

La brecha entre los que deben reducirse las emisiones contaminantes y lo que se ha hecho no asegura evitar un colapso, por lo cual deberán incrementarse las acciones. Se han generado flujos económicos importantes en los últimos dos años hacia los combustibles tradicionales que obligan a los países a buscar formas alternativas para reducir su impacto económico. 

Se estiman para 2030 que habrá inversiones en energías limpias por 2 billones de USD anuales a nivel mundial. El desarrollo y las corrientes de opinión y los movimientos sociales están atravesados por fenómenos globales que la inmediatez de las comunicaciones y la globalización han potenciado. Casi todo está en debate. Esto trae aparejado que las oportunidades se dan, pero también se quitan con velocidad producto de esas incertezas, eso implica disponer de capacidad de adaptación de instituciones, empresas y trabajadores. 

La descarbonización de la economía tiene rumbos y dinámicas que los grandes bloques o alianzas de países intentan fijar pero que a menudo demuestran contradicciones que se adoptan por los gobiernos impelidos por las urgencias políticas, sociales y económicas que se recrean en cada cumbre climática sin garantizar continuidad.

Este cumulo de conceptos nos aproxima a una conclusión, no se puede improvisar ni actuar sin información por parte de la dirigencia, esencialmente la que conduce las cuestiones de estado.

No se puede actuar sin abrevar en los temas que gobiernan la agenda internacional en esta materia. Los intereses concretos y los difusos, las percepciones de la población, en particular de los jóvenes han adquirido en los últimos anos una dinámica que desconcierta y demanda nuevos posicionamientos que busquen encausar la gobernanza. 

No hay lugar para improvisaciones, de eso dependerá poder estar del lado de los sectores o regiones que puedan disponer de mayores posibilidades de crecimiento integral además de poder contribuir a la manda de los tiempos actuales. No hay lugar para distracciones o improvisaciones. La propia globalización ha traído además de efectos técnicos, comerciales, humanos, la duda sobre la oportunidad que los resultados dan a las regiones del mundo. 

Los países se integran en acuerdos de largo alcance dada la vulnerabilidad de todos, aun de los más desarrollados, para ello debemos fortalecer nuestras capacidades adoptando los pasos virtuosos que otros están dando. 

El mundo asiste a transiciones en la mayoría de los campos de la actividad humana, una transición generalizada, con destino incierto en muchos asuntos. En el comercio, en las demandas sociales, en la representación política, en grados de conflictividad, aun en sistemas institucionalmente estables, y una dinámica de cambios acelerada, con ambientes muy cambiantes. 

La innovación y la disrupción de nuevas tecnologías descubren, de manera cada vez más rápida entre hitos, nuevas formas de vinculación, desarrollo y comercio. En este complejo estado de cosas Argentina tiene su propias incertidumbre y tareas pendientes en el ámbito interno lo que hace aún más importante el reto que debe afrontar su dirigencia. No es posible improvisar “a la criolla”. 

El costo de improvisaciones por falta de planificación es demasiado alto y está a la vista. La estabilidad no es solo una cuestión del campo jurídico, es necesario sostener políticas y compromisos de largo aliento en estas temáticas. Debe sancionarse prontamente una Ley nacional del Hidrógeno. 

Las regiones del país con gran capacidad de recursos naturales tenemos mucho para aportar y producir insertándonos seriamente en búsqueda de oportunidades. Chubut debe elaborar su Hoja de Ruta y fijar una estrategia de largo plazo. Llegamos al fin de este paneo a nuestro Golfo San Jorge y sus perspectivas de adecuarse y anticiparse a los tiempos energéticos. 

Nunca más necesario en una zona de 100 años de historia de combustibles fósiles en trabajar para lograr que la transición energética se convierta en un activo y no un pasivo. Hay muchos años por delante para la explotación hidrocarburífera aunque con diferentes condiciones a las que hemos conocido. Asistiremos a escenarios mas integrados de usos energéticos. En eso hay que trabajar. 

Es el momento de “leer” como sociedad y fundamentalmente como dirigencia los cambios de paradigmas que la industria y las actividades económicas derivadas están sufriendo. Las vinculaciones entre países y sus empresas, investigadores y universidades deberán ser una práctica habitual si queremos participar con aspiraciones serias en estos nuevos tiempos de decisiones. 

No se trata de sancionar normas por el solo hecho de cumplir algunas inquietudes, hay que asumir las nuevas formas de gobernanza con sentido participativo, pero a la vez conducente, para ello los equipos técnicos que acompañan la gestión de los funcionarios no deben ser producto de la improvisación o del amiguismo. 

Los organismos de planificación deben ser conformados con estándares internacionales en la planificación. Disponemos en nuestra zona y en todo Chubut de los mayores recursos eólicos a nivel mundial y posibilidades para afrontar con perspectivas ciertas de éxito nuestra integración a nuevos vectores energéticos como el hidrógeno a partir de energía renovable y sus derivados, su almacenamiento y el fomento de uso en el mercado nacional de los mismos como paso previo a un proyecto integral exportador.

El autor: Juan Ismael Retuerto

La energía en el centro de los desafíos

Es ingeniero graduado en Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Se ha especializado en producción y economía. Su actividad ha estado vinculada a recursos hídricos, energía y evaluación de proyectos de inversión Fue Ministro de Economía y Obras Publicas de Chubut durante 6 años y Diputado Provincial.

En los últimos 15 años ha dedicado su tarea profesional y empresaria al campo de las Energías Renovables Es Presidente de NRG PATAGONIA S.A. fabricante de aerogeneradores de alta potencia, a su vez es Director de ENAT S.A. desarrolladora de proyectos integrales de energías renovables y Socio fundador y Secretario de la Asociación Civil Transición Energética Sostenible

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