Días pasados se publicó una noticia como algo sustancial, y es referido a la entrega por parte del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio de algunos fondos (no se especifican cuántos) para la reproducción de olivos. A primera vista parece algo loable, porque me consta que hay gente trabajando en el tema dentro de la Universidad San Juan Bosco, sede Comodoro Rivadavia. Sin grandes anuncios que hacer al respecto, pero se trabaja de modo constante y serio. Lo que llama la atención es que la cartilla de prensa ministerial usa términos vagos e imprecisos para referirse al tema. Y surgen preguntas evidentes, como qué es lo que se piensa reproducir, porque en ningún momento se menciona, el material de origen, la identificación del mismo. Por decir una de las cosas más evidentes. Pero la cartilla sigue expresando más cosas. 

Como una invitación a integrarse a las acciones que no se dicen pero que estarían contenidas en un plan olivícola provincial. Entonces, llega el momento de llamar a las cosas por su nombre. Porque la sociedad no está para términos vagos e imprecisos. Estamos ante una sociedad que está madura, a fuerza de golpes y cimbronazos y no queremos más gestos grandilocuentes sin acciones concretas. Entonces, de qué plan olivícola vamos a hablar si no hay nada reflejado en el presupuesto. Se debería haber ejecutado ya en el año en curso y ni siquiera se pagaron los trabajos que llevaron a poder planificar la reproducción de olivos. Pero hay un hecho más serio que esta pobre cartilla trata de ocultar.

Es que hay una política seria en ejecución en cuanto a la olivicultura. Que el gobierno de Chubut ignora, no sabemos si por torpeza o por un acto deliberado de ignorar lo que no se puede manejar. Esta política seria en ejecución, se expresa con acciones que el gobierno nacional impulsa en toda la Patagonia. Hubo varia información al respecto en un hecho significativo que se desarrolló en Dolavon.

Asimismo, en este momento, hay un proyecto de Ley de Promoción de la Olivicultura en Patagonia, que fuera presentado por la Senadora Nacional Silvina Larraburu, de la Provincia de Río Negro, con el acompañamiento del  Senador  Carlos Linares. En efecto, se trata del proyecto de Ley S-2835/2022. Ingresado a Mesa de Entradas del Honorable Senado de la Nación hace una semana.

Es una iniciativa política de primer orden, destinada a visibilizar el sector de la olivicultura patagónica dentro de la agenda de temas productivos nacionales. Entonces, surgen dos preguntas retóricas (para que entiendan los que hacen cartillas, las preguntas retóricas son aquellas que se formulan para llamar la atención sobre un aspecto, sin que requieran en rigor ser contestadas), estas preguntas son:

¿Quiénes son los que se tienen que integrar, aquellos que hacen o aquellos que solo declaran? Y, para abundar: ¿no corresponderá que los gobernantes presten atención a las acciones vertebradoras del territorio de una vez por todas?

Por último para ver el vuelo de agenda que tiene el proyecto de la Senadora García Larraburu, es bueno saber que la Provincia de Buenos Aires está preparando un proyecto legislativo para  expresar el Beneplácito provincial por la presentación efectuada, habida cuenta que se tiene en cuenta como corresponde al Partido de Patagones integrante por legítimo derecho en la Patagonia. Otras provincias, han planteado lo mismo, en cuanto a generar declaraciones de Beneplácito, lo que sumado a la acción del Intendente Bowen de presentar un proyecto en el Concejo Deliberante de su ciudad, expresando esa misma declaración, instará a la Legislatura de Chubut a hacer lo propio.

Todas estas acciones implican un armado territorial armonioso, pocas veces visto. Y es más que bueno que eso suceda. Porque todos necesitamos que se impulsen en serio las cadenas de valor que significan en concreto el enriquecimiento de la matriz productiva de las provincias. No menos esperamos de los circunstanciales gobernantes.

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