Al cierre del último viernes, el mercado determinó la cotización del dólar blue a $321 para la venta, un peso por encima que el día anterior, y $317 para la compra.

De esta manera, el dólar ilegal cerró con su valor nominal más alto desde el nombramiento de Sergio Massa como ministro de Economía, y a $21 del valor histórico registrado a fines de julio. En ese entonces, la “cotización de pánico”, marcada por el desconcierto político y económico, llevó a la divisa informal hasta $342. La brecha cambiaria no retorna a niveles del 100%, como sí lo hizo tras la salida de Martín Guzmán, pero su posición actual del 85% genera atención.

Así las cosas, y ya a mediados de diciembre, las cuevas, casas de cambio y analistas financieros aproximan sus estimaciones sobre el cierre anual de la divisa. Para Sebastián Menescaldi, director de la consultora Eco Go, el dólar blue “está subiendo lentamente, acomodándose igual que el resto de los dólares financieros” aunque, en términos históricos, “los valores son bajos y cercanos a los mínimos”. Según el economista, la estacionalidad genera demanda de pesos y no de dólares, por el pago del aguinaldo y vencimientos que las empresas no desean postergar para 2023. Sin embargo, espera que entre la segunda quincena de enero y todo febrero, “el requerimiento de los pesos se revierta, generando un excedente y una suba de la brecha.”

Guido Lorenzo, director ejecutivo de la consultora LCG, entiende en el mismo sentido que el dólar blue se acomodará en torno a los $340 a fin de año, pero cree que su actualización “dependerá de la recaudación del dólar soja, si efectivamente logra quitar la tensión sobre las reservas netas y alivia las cotizaciones paralelas.”

Otro factor clave para la cotización del blue es la última y exitosa licitación del Tesoro de 2022: el Gobierno logró renovar vencimientos por $412.000 millones y obtuvo financiamiento extra para atender el déficit por $360 mil millones. Esto es remarcado por Javier Casabal, estratega de renta fija de Adcap Grupo Financiero. Consultado por este medio, indica que, mientras se puedan refinanciar los vencimientos de deuda en moneda local por venir, “los riesgos de una corrida contra el peso se van disipando”. De lo contrario, aclara, la situación impactaría en el dólar paralelo.

Pese a que el blue mantiene leve injerencia en el circuito de compra - venta, (entre USD 5 y USD 7 millones diarios, frente a USD 300 millones netos en el mercado oficial), diversos factores resaltan su importancia como valor de referencia en determinadas situaciones.

En primer lugar, en tanto las restricciones al dólar oficial persistan, los precios relativos muestren mayores distorsiones y los compradores deban utilizar divisas propias, el blue interferirá sobre la formación de precios del productor o intermediador.

Igualmente, hasta el momento, el 60% de la economía sigue guiándose por el dólar oficial, según la consultora Analytica, dirigida por Ricardo Delgado.

Por otro lado, conforme se va expandiendo la brecha, la posibilidad de una devaluación del tipo de cambio oficial cobra fuerza. Así, la política cambiaria termina envuelta de manera indirecta y fuerza a la autoridad del BCRA, Miguel Pesce, o al ministro de Economía, a despejar dudas respecto de los próximos movimientos, como ya sucedió en reiteradas ocasiones. El viernes pasado, en el seminario Propymes, organizado por el grupo Techint, Massa reafirmó que la devaluación brusca no es una opción: “Sin estabilidad macro no hay paz social, pero sin paz social no hay estabilidad macro. Ambas van de la mano”.

A su vez, el aumento de la brecha cambiaria promueve la especulación del sector privado. La distancia entre el dólar oficial y los paralelos fomenta la posibilidad de elevar la divisa formal: esto impulsa al empresariado a cubrir el costo de recomposición con remarcaciones previas. El objetivo del ministro Massa es alcanzar un nivel de precios promedio cercano al 3% en abril 2023, y la distorsión en el mercado financiero podría condicionar el plan.

A propósito de las expectativas inflacionarias y el valor del blue, el integrante de Adcap proyecta: "Teniendo en cuenta que viajamos a una velocidad del orden del 5% - 6% mensual y que las restricciones cambiarias continuarán, es razonable esperar un aumento del orden de los 15 o 20 pesos mensuales por dólar, para no quedar atrasado contra la inflación".

La articulación política también es nodal para la calma financiera. "El dólar paralelo es una referencia ineludible cuando se trata de medir la confianza del mercado local, ya que es la puerta de salida del peso. Sergio Massa viene demostrando un buen dominio de la situación y el apoyo político del ala kirchnerista del Frente de Todos es una pata fundamental”, opina Casabal. Sumado a la decisión de Cristina Fernandez de Kirchner de no participar de las elecciones del año entrante, “se reconfigura el escenario político en favor de los candidatos

moderados de ambas fuerzas y es menos probable revivir la inestabilidad de fines de junio, que terminó con la salida de Martín Guzmán y disparó la última corrida contra el peso".

Por último, la balanza turística también sufre los efectos colaterales de la naturalización del canal informal. Sucede que los extranjeros que visitan tierra nacional optan por liquidar sus dólares por esta vía, lo que dificulta la entrada de dólares mediante el mercado único y libre de cambios (MULC).

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