COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Angelita tiene “chispa”, es alegre y lo denota su mismo tono de voz. Cuando se jubiló, a los 60 años, y después de que su hija se casara decidió que su vida debía dar un giro.

Retomó los estudios secundarios, formó el Centro de Estudiantes y se recibió con un promedio destacado. Continuó formándose en computación, locución y redacción.

 

Hoy es vicepresidenta del Centro de Jubilados de Barrio Roca y muchos la conocen por su solidaridad hacia la comunidad.

En Luchadores te contamos la historia de esta abuela que puso manos a la obra para juntar donaciones para la cordillera y se siente feliz ayudando a la gente. “El amor se regala”, dice.