COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Con la voluntad no alcanza para recuperarse de las adicciones. Siempre, dicen los especialistas, se necesita de un “otro” que actúe como soporte y contención en ese difícil camino que se transita. Es que las adicciones arrastran hacia lugares insospechados. 

 

Le pasó a Jonathan que, desde los 12 años –cuando ingresó al mundo de las drogas- echó mano a cuanto podía para conseguirla.

El Programa de Fortalecimiento Familiar de Fundación Crecer y los miembros de la Comunidad Cenácolo, donde pasó 6 años de su vida, fueron claves para que transite la recuperación con el foco puesto en sus hijos. “En esos lugares me di cuenta de que había gente buena”, dice recordando a las instituciones que lo acompañaron.

 

En Luchadores la historia de Jonathan y su nueva vida. Después de seis años “tengo a Dios y a mi familia. Tengo todo”.