COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - En Comodoro, más del 70% de la economía está basada en la actividad petrolera, y somos una ciudad que históricamente ha padecido problemas de abastecimiento de agua potable. Los amplios sectores forestales se concentran en zonas específicas y son mayormente privados, y -distribuidos en forma irregular por los distintos barrios- hay algo más de 3 m2 de zona verde por habitante para el esparcimiento, cuando lo ideal es que haya 10 m2 por habitante si apuntamos a una ciudad sustentable.

Frente a este escenario, durante los últimos años, en el mundo y en Argentina, muchas empresas han cambiado su visión y su forma de trabajo para convertirse en empresas socialmente responsables. Las políticas a nivel nacional e internacional cada vez más se orientan al incremento de este tipo de formas de producir, que pone el protagonismo en la comunidad en la que están insertas y en el desarrollo sustentable de las próximas generaciones.

Una empresa socialmente responsable es aquella que desde sus bases está comprometida con las personas y con el medio ambiente, por lo tanto toda su cadena productiva es sustentable.

En Argentina, cada vez más son las empresas que buscan certificaciones como la ISO 26000, la Certificación B, entre otras, que no se enfocan únicamente en el producto o en la calidad del servicio, sino que van más allá: miden el desempeño social y ambiental de una empresa desde la cadena de proveedores hasta sus donaciones y acciones de responsabilidad social, tomando en cuenta su impacto en los trabajadores, la comunidad, los clientes y el medio ambiente. 

Esta tendencia mundial aboga por las empresas de triple impacto desde su conformación, ya que es más fácil incorporar este concepto desde la génesis misma del negocio, que adaptar posteriormente a una empresa en funcionamiento. 

No importa el tamaño de la empresa ni el rubro para poder perseguir el objetivo de triple impacto. Puede ser una metalúrgica, un taller de calzado, un estudio de diseño o una plantación de té. El triple impacto se presenta para todos como un nuevo modelo de llevar a cabo negocios transparentes y comprometidos con la sociedad.

Este tipo de empresas modifican de raíz la cultura de la organización: no sólo buscarán ganar dinero -como cualquier empresa-, sino también generar un impacto social real y mensurable, e impactar positivamente en el medio ambiente, comprometiéndose tanto con la comunidad en la que están insertas como en el bienestar de las futuras generaciones.