El estadio estaba repleto de "diablos" que pese a la tristeza alentaban como en una final. 25 mil almas. Ese día frente al Cuervo, Independiente plantó un "mix" de juveniles y veteranos. Los primeros se llevaron los aplausos y los otros, los insultos de su gente, también furiosa con la dirigencia, aunque principalmente con Javier Cantero, el presidente, al que le colgaron banderas que sellaban la inminente renuncia.

A los 14 minutos del segundo tiempo, después de los amargos primeros 45 que terminaron sin goles, el entonces joven Ángel Correa le puso precio a la derrota anotando el primero y único tanto de la histórica jornada. TERMINA DE LEER ESTA NOTA HACIENDO CLICK ACA