Dolor absoluto en el mundo del boxeo. Este jueves murió Hugo Santillán, el púgil santafesino que se había desvanecido mientras escuchaba el fallo de su pelea ante el uruguayo Eduardo Abreu y que estaba internado en grave estado en un hospital de la ciudad bonaerense de San Nicolás por un severo traumatismo de cráneo.

Santillán, de 23 años y oriundo de la localidad de Ceres, no llegó a escuchar el veredicto completo de los jurados, quienes resolvieron dar empate en decisión dividida. Mientras se daba lectura, el boxeador se desmayó y le tuvieron que aplicar oxígeno en el mismo cuadrilátero del gimnasio del club San Nicolás.

Había ingresado a la clínica con un pronóstico muy desalentador y debió ser operado por una inflamación en la zona del cerebro. Ya había sufrido dos infartos, uno durante la intervención y otro cuando estaba en terapia intensiva, pero lograron reanimarlo. Además, tenía los pulmones comprometidos.

"Hugo la está peleando. Ahora estamos con un poquito más de ánimo porque lentamente está evolucionando", señaló su padre Hugo a este medio el último lunes. "No tenemos seguridad de nada, pero está en manos de Dios y sé que va a estar ahí para que salga adelante", completó.

Este jueves desde la clínica le confirmaron a TN la noticia de la muerte del boxeador.

La pelea entre Santillán y Abréu fue por el título latino ligero del Consejo Mundial de Boxeo y muchos afirman que no debió haberse realizado. El argentino venía de caer en el mes de junio en un duro combate que se resolvió por puntos ante el armenio -nacionalizado alemán- Artem Harutyunyan, en Alemania.

La Federación alemana tomó la decisión de no dejarlo pelear dentro de su territorio hasta el 31 de julio. Esta decisión no corría para la Argentina, aunque de haber sido informada podría haber influido para que las autoridades del boxeo argentino resolvieran si se podía realizar o no el cruce del pasado fin de semana.