Diego Romero llegó a Quilmes de Mar del Plata tras una dura lesión que lo dejó afuera de continuar en Regatas Corrientes, mientras que Nicolás Aguirre arribaba al equipo de Liga y bajo el comando de Oscar “Huevo” Sánchez comenzaron a desandar sus carreras y esa amistad propia de la “Naranja”.

Asados y reuniones con el equipo, donde Sebastián Porta, Maximiliano Maciel, un también joven Selem Safar, Ezequiel Dentis y Eduardo Villares eran los compinches de estas interminables jornadas de risas y juegos de “play” y cartas.

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