(Pasta de Campeón - ADNSUR) - Sergio Busciglio nació el 28 de enero de 1965 en Rosario. En una de las urbes más importantes que tiene la República Argentina no solo vivió su infancia, sino que comenzó a aflorar en él un gran amor por el fútbol.

Como jugador, pasó por las inferiores de Rosario Central, Temperley en 1985, donde debutó como profesional, San Martín de Mendoza y con 23 años, armó sus maletas para viajar a Guatemala, donde firmó con Xelajú. También jugó en Costa Rica, Perú, Talleres de Perico y Unión de Totoras.

Como entrenador principal comenzó con Villa Dolores, en el Argentino B 2003-04 y, tras un breve paso en la Academia Duchini, arribó a Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay en 2008. Su siguiente paso fue en Cruz del Sur de Bariloche, al que describió como “un club de Argentino B, pero que vivíamos de primer nivel, en hoteles muy buenos. Ahora hicieron la cancha sobre el Nahuel Huapi, son muy prolijos”.

¿La siguiente parada? En El Linqueño, de la provincia de Buenos Aires. “llegamos a los cuartos de final con Alvarado y perdemos. Ahí dirigí a uno de los mejores jugadores del fútbol argentino: Luciano Millares. Lo llevaron a varios clubes, lo querían en España, pero él no quería irse de El Linqueño”, reveló a Interior Futbolero.

Tras aquella experiencia, llega la oportunidad de ser DT en Boca del Río Gallegos, armar la valija y mudarse a Santa Cruz. “Me ve Lázaro Báez y Ricardo Suárez, que era la mano derecha de él en el fútbol, para ir a Boca de Río Gallegos. Ni lo dudé. Por las cosas que había, era Primera División. Era un club muy prolijo, los jugadores tenían catering, comían bien, entrenaban doble turno, siempre hubo buena ropa para estar abrigados, tenía lugares de entrenamiento, colectivo doble para jugar. Viajábamos mucho entre Federal B y Copa Argentina, había ocasiones donde partíamos y regresábamos en un mes”.

Luego de tres años en Boca, le llega la oportunidad de dirigir a San Martín de Mendoza, un club más que popular en la zona y con el que perdió la final por el ascenso al Argentino A. “Es el equipo más importante que dirigí. El que no jugó o dirigió en ese club realmente no tiene la dimensión de lo que representa. Carlos Bartolucci, me llevó, un compañero que tuve durante mi experiencia como deportista allí. Tenía que dirigir Liga, y después Argentino B”, comentó.

Uno de los últimos equipos que dirigió fue Huracán de San Rafael en el 2017, club con el que llegó a las semifinales del Federal C: “Me di cuenta lo peligroso que es llegar hasta ahí sin tener la espalda en AFA, cuando perdemos con Peñarol de San Juan. En nuestra cancha le ganamos 2-1 y nos anulan un gol insólito, ahí pasábamos a la final con Camioneros, iba a ser difícil. Llegamos a cancha repleta y perdemos esa semifinal, pasó algo muy raro ahí en esa cancha”.

La última experiencia de Busciglio fue en Gimnasia y Tiro de Salta, club en el que trabajó como coordinador de las divisiones formativas. Ahora, le llegó la propuesta de Jorge Newbery y en los próximos días viajaría a Comodoro Rivadavia para asumir en esta nueva experiencia.

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