Lionel Messi tuvo un día especial en la victoria de su equipo, el Paris Saint-Germain frente al Manchester City por la Champions Ligue, ya que no solo anotó su primer gol para el equipo francés sino que vivió un hecho inédito en su carrera.

A la monstruosidad de su carrera futbolística, le sumó un eslabón más ya que, pese a ser uno de los jugadores más importantes de la historia, no se escapó al rol que le demandó el final del partido ante una jugada de riego, con un peligroso tiro libre en contra.

Así fue que, ante el riesgo de la jugada sobre el área del París, la mayoría de los defensores de su equipo estaban en la barrera o marcando a cabeceadores, por lo que Messi no dudó en ocupar un rol sobre el que se suele hablar despectivamente en el mundo del fútbol.

Y sin problemas, se tiró acostado detrás de su barrera para proteger su arco.

Finalmente, no intervino en esa jugada ya que la pelota fue por arriba.

Y de inmediato, ante otro tiro libre similar, ya fue otro compañero el que ocupó ese deshonroso rol.