(Pasta de Campeón - ADNSUR) - Por Franco Córdoba

Cuatro finales en 12 meses, ese fue el resultado de Nicolás Casalánguida, en tres equipos diferentes y en dos países. Con una pandemia como la de coronavirus. Pero será ese “gen” con el que cuentan aquellos hijos de la "tierra del viento" que en todo el mundo suelen mostrar cualidades en liderazgo de estudios, alto rendimiento y construcción de equipos y aquí aparece dicho ejemplo.

“Nico”, aquel joven que escuchaba a Enrique “Quique” Vera mientras relataba a Gimnasia y Esgrima, envuelto en una bandera, cuando este no podía seguir en vivo a su “Verde” querido. Hoy las tecnologías avanzaron y nada de eso suele suceder, pero este entrenador de 42 años sigue mostrando un poco pasión y locura por el básquetbol, con la vocación de encabezar proyectos deportivos.

Nicolás Casalánguida, el comodorense que se consagró campeón y brilla en el básquet Latinoamericano

El camino de la reconstrucción para ganar

Aguacateros de Michoacán en México, Guaiqueríes de Isla Margarita en Venezuela y Fuerza Regia en la tierra del “Chavo del 8”, fueron los lugares donde el ex entrenador de Gimnasia, campeón con Regatas Corrientes en la Liga Nacional de la 2012-13 alcanzó tres finales y fue finalmente con los últimos, los “regiomontanos” donde sí pudo ganar en una final aplastante que se alzaron con un 4-0 ante Astros de Jalisco.

Precisamente, Fuerza Regia, fue el equipo que le quitó la chance de ser campeón en la pasada temporada de la Liga Nacional de Básquet Profesional cuando cayeron 3-1.

Pero el dueño del conjunto "aurinegro", que era el actual campeón,  fue en búsqueda de Casalánguida y le apuntó a único y claro objetivo: conseguir el trofeo que le faltaba al club, el bicampeonato.

Hoy, con la flamante consagración como ganadores de la competencia mexicana, los de Monterrey son los más ganadores de la historia con cuatro trofeos y así “alcanzaron” a Soles de Mexicali y Halcones de Xalapa.

“En mi tercera temporada en la competencia mexicana y fue la que más se emparejó entre los equipos. Es porque bajaron los conjuntos a 10, y se concentró el talento, repartido entre los equipos y todos preveíamos con el roster que ia a ser una competencia pareja”, indicó el comodorense.

“Ganabas dos partidos y estabas arriba, pero perdías dos juegos y te veías en el fondo de la tabla y no había un equipo sólido que se corten entre la mayoría y que evidenciaran el ir a pelear por el campeonato”, reconoció.

En Fuerza Regia, el entrenador se nutrió también de jugadores que conocía y que en los últimos meses habían estado junto a él: Facundo Piñero, Cristian “Titi” Cortés, Rodney Green y Tristan Spurlock, estos últimos dos norteamericanos y de pasado por la Liga Nacional de Básquet, ´y que en el conjunto de Monterrey la resultante iba a tener un común denominador: ganar y salir campeón.

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“La paridad fue grande en la temporada y en mi equipo pasamos sobresaltos. Con un comienzo donde hubo dificultad, luego en el final de la temporada nos consolidamos y llegamos a la final en el mejor nivel. No fue de andar parejo y regular”, aseguró en diálogo con PDC.

“Primero hay que saber sufrir; Después amar, después partir; Y al fin andar sin pensamiento”, así dice el tango de Roberto Goyeneche, “Naranjo en flor” y Casalánguida supo de qué trataba.

El dolor, el amor y la pasión

Era diciembre de 2019 y Nicolás, minutos antes de salir a la cancha con aguacateros de Michoacán recibió una de las noticias más duras que le tocó enfrentar, como persona y entrenador. Su padre, quien residía en Córdoba, había fallecido y él tenía que dirigir a los Aguacateros de Michoacán.

"Quince minutos antes de comenzar un partido en Morelia, me llaman al celular y mi hermano me dice que mi papá había fallecido. Fue durísimo y en una situación compleja donde había que afrontarla, Dirigí un partido roto y él no murió mientras yo estaba tomando un mate, sino cuando tenía un partido, eso queda presente y te acompaña después, ya que es imposible sacarlo de tu mente", reconoció.

"Fue un momento donde tocó afrontarlo en un ámbito, cuando uno quería hacerlo en otro. Pero ese día cuando sucedió, el gobernador de Michoacán nos visitó, se hizo un minuto de silencio en homenaje de papá, ganamos el partido con los jugadores que lo hicieron ya que estuve ausente todo el juego y con la mente en blanco. Entonces esta autoridad con su poder me dijo que había un avión esperándome para que viaje a Córdoba y me despidiera mi papá. Le dije que lo iba a pensar, lo hice durante quince minutos donde me puse a caminar, y finalmente me quedé con el equipo", comentó "Nico".

El "constructor" de cimientos sólidos

Es por ello, que a lo mejor para el entrenador formado entre Comodoro Rivadavia y la provincia de Córdoba, con dos procesos junto a la Selección Argentina como entrenador asistente- durante el proceso de Generación Dorada con Julio Lamas y luego con Sergio Hernández-  todas las experiencias le dejaron algo y supo que desde ciertas dolorosas pero con objetivos cumplidos, se encontraban cimientos para llevar a adelante objetivos marcados y así fue.

El máximo dirigente de Fuerza Regia fue a buscar a “Nico” para que se haga cargo, tras la salida de Paco Olmos, algo que Casalánguida supo aceptar y con ello llegaría uno de los desafíos más importantes de su vida profesional, pues tras culminar primero en la Conferencia Este, ganó la final de la misma ante Plateros de Fresnillo.

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Los afectos, uno de los puntales del equilibrio emocional y el valor

Casalánguida, junto a su novia Sheila y Rufus, la mascota de ambos, son el "equipo" que tiene el entrenador radicado en Mendiolaza, Córdoba cuando no hay competencia y que junto a sus hijas que están en la Argentina le dan ese equilibrio emocional que él mismo intenta llevar, para un apasionado y amante del básquet.

Venezuela en una burbuja sanitaria, en Michoacán en plena pandemia y ahora en Monterrey, donde Nico a pesar de tener su cuerpo técnico trabajando para él, en la intimidad cuenta con su "organización" familiar, que como el mismo confiesa ante PDC lo "sostiene emocionalmente" y con el que transita su día a día es de suma ayuda en una tierra que no es la suya, una cultura diferente y con una idiosincrasia  casi anglosajona, a pesar de ser "casi" latina.

“El desarraigo es feo y soy un afortunado que Sheila me acompaña, estamos juntos y eso es fundamental. No es porque está acá, sino que es fundamental para la estabilidad emocional y para dar resultados y rendimiento desde mi función. Imaginate que en el club solo hablamos en inglés, es un vestuario que maneja otro idioma y otra idea", manifestó.

El entrenador de 42 años cuenta con Ruffus, el tercer integrante de la familia y completa el "team Casalánguida" en su estancia diaria, en la vida del alto rendimiento que como el mismo indica, muchas veces es agotador y por eso intenta manejarse con calma.

La victoria

"Se siente bien. Yo hacía tiempo que no lo vivenciaba y había quedado en las puertas. El último fue el de Regatas y paradójicamente también ganamos 4-0. Esta vez también fue particular porque cuando ganamos me acerco a los hinchas y ellos me preguntan que va a pasar ahora, yo instantáneamente les digo que se queden tranquilos que íbamos a ir por el tercer campeonato", reconoció desde la idea de buscar constantemente nuevos desafíos y situaciones de motivación

"A las horas, junto a mi equipo de trabajo, estábamos pensando en la que viene y todo lo que conseguís es efímero y genera paz, Hicimos el trabajo con respeto, como debíamos hacerlo y ahora buscaremos capacitarnos e invertir en lo que uno hace para mejorar, por eso digo que a veces uno se vuelve adictivo a ciertas cuestiones del alto rendimiento", afirmó el entrenador que a modo de estudio viajó a Europa en 2019 para presenciar el Final Four, donde mantuvo reuniones y participó de clínicas.

Cortes, Casalánguida y Piñero, los tres argentinos campeones con Fuerza Regia. Foto: IG Fuerza Regia

"Ahora tengo contrato por dos temporadas más, dicen que la próxima comenzaría en junio o julio con seis o siete  meses de competencia. Es por eso que ahora o en julio podría vincularme con algún proyecto que me guste y sea posible. Sino aguardaré en Mendiolaza para descansar cuando no estamos en este periplo", reconoce "Nico".

Casalánguida ya comienza a armar en su cabeza, qué será de un nuevo desafío personal y deportivo con Fuerza Regia, con el básquet y con esa pasión que lo llevó a estudiar, capacitarse, perfeccionarse y soñar. Porque hoy a 8614 kilómetros que lo separan de Comodoro Rivadavia, los 7394 de Mendiolaza, sigue latiendo una porción de aquel chico que soñaba envuelto con al bandera de Gimnasia y Esgrima y que hoy piensa en el crecimiento deportivo, pero para ello tuvo que rendir exámenes de la vida misma y que según él, con esfuerzo y mucha pasión supo sobreponerse, pero hoy con un equipo consolidado que componen su novia, sus hijas y su familia.

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