La llegada de Marcos Rojo a Estudiantes de La Plata fue una de las grandes sorpresas del mercado de pases. Junto con la llegada de Mascherano pocos meses antes, la chance de contar con otro de los finalistas del Mundial de Brasil 2014 agigantó la ilusión de los hinchas, pero el fútbol le jugó una mala pasada.

Con tan sólo seis meses de préstamo de Manchester United, el defensor de 30 años sólo pudo jugar un partido, ante Defensa y Justicia, y luego se desgarró, dejandolo afuera de las canchas. Cuando estaba para volver, llegó la pandemia y suspensión del fútbol, y desde el 1 de julio pertence nuevamente al club inglés.

Sin embargo, en el medio ocurrió un llamado de Boca y las ofertas siguen apareciendo para un Rojo que lo reconoció y fue claro con sus sensaciones y decisiones en este momento de su carrera. "La idea mía era quedarme en Argentina, quiero seguir en Estudiantes. Pero pasó algo: me llamaron de Boca para ver qué tenía pensado hacer y al principio me movió"

"Me llamó Román (Riquelme) a mí. Estaba re emocionado, es un ídolo, mi viejo es fanático de Boca. Crecí viéndolo a él. Hablamos y le comenté la situación, quedamos en hablar", agregó el jugador en diálogo con Fox Sports. Sin embargo, rechazó la idea: "Después lo pensé bien y le dije que no era el momento de hacer un paso a Boca".

"La gente de Estudiantes que me recibió como un ídolo, me abrieron las puertas. No puedo irme ahora a Boca habiendo jugado un solo partido, no hablaría bien de mí. En un futuro nunca se sabe. Hoy en día quiero jugar en Estudiantes y si sigo, será acá. Pero más adelante no se sabe.  No quiero decir 'no, no, no' y después hacerlo porque quedaría mal", sentenció.